-
El cuarto oscuro
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... estoy muriendo de ganas de que no parés de venirte en mi boca una y otra vez. Pero Pilar que después de sentir tanto placer ya tenía el coño tan sensible, así que era el momento perfecto de devolverle el favor a ella y le dio un beso en el que pudo sentir el sabor de su jugo y como estando éxtasis se multiplican todos los sentidos pudo sentir como nunca el sabor del jugo, y pensó que él tenía un sabor muy delicioso. Así que con la misma calma que Sofía había tenido con ella, Pilar pasó del beso al cuello, del cuello a las tetas, y así fue bajando hasta quedar de rodillas; le desabrochó el pantalón, se lo bajó con tanguitas y todo, y empezó a acariciarlo con sus dedos, lo recorrió por completo; estaba completamente mojado, lo olió, se deleitó en su olor, lo siguió acariciando, se sentía tan rico su textura en sus dedos, y cuando ya no se aguantó más puso su lengua en él y qué delicia, qué sabor tan maravilloso, Pilar pasaba su lengua despacio recogiendo todo el jugo que podía, cerraba por un momento su boca y se entregaba al placer de saborear ese jugo, qué rico se sentía el jugo de aquella desconocida, y lo seguía lamiendo, metiéndolo todo en su boca, succionándolo, le daba pequeños mordiscos, le restregaba la lengua en el clítoris, luego lo chupaba; Y Sofía era ya la que no paraba de gemir. -Qué rico se siente, me vas a hacer venir –Decía Sofía- Y Pilar solo se dedicaba a darle placer, sentía muy en el fondo que la quería hacer sentir como ella la había hecho ...
... sentir. A veces dejaba de chupar y volvía a posar sus dedos en el coñito; de verdad se sentía muy rico su textura. Ahora muy suavemente Pilar metió sus dedos en el coño de Sofía y le empezó a chupar el clítoris; ella se retorcía de placer, sin parar de gemir le dijo: -Me estoy viniendo para ti. Y al igual que había hecho Sofía, Pilar no paro de darle placer, seguía con los dedos adentro y chupando su clítoris, a veces poniendo su dedo pulgar en el clítoris con los otros dedos adentro y con esa delicadeza que manejaba ella, no dejaba de hacerla gozar; y volvía nuevamente a chuparle el coñito, y Sofía a gemir, a tragar aire a bocanadas, suspiraba, temblaba y de tanto placer que sintió se volvió a venir en la boca de Pilar, que se dio cuenta de que se había venido por los empujones que dio con sus caderas. Sofía se arrodilló y empezó a tocarle el coñito a Pilar, y Pilar el de Sofía, y mientras se besaban las dos se tocaron mutuamente hasta que se volvieron a venir sumidas en un profundo beso. -¿Ahora si te voy a poder ver? Me muero de las ganas de saber cómo eres –Inquirió Pilar- -¿De verdad me quieres ver?, ¿no te bastó el conocerme con tus manos? -¡No! Ahora quiero saber cómo eres. -Y si me ves y no te gusto, ¿no se acabaría la magia de este momento? -Te puedo asegurar que no se va a acabar la magia, me muero de las ganas de saber cómo eres, además no es justo, tú me viste toda la noche y yo no tengo ni idea de cómo eres –Afirmó Pilar- -Bueno, está bien, si ...