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Mi marido ahora es un cornudo complacido
Fecha: 23/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos
... un cosquilleo nació en mi pubis. Le sugerí hacerle una chaqueta, la cual aceptó encantado. Le saqué la verga y empecé a frotársela. —¡Mámamela putita!… Me llevé a la boca su órgano venudo y procedí a chupársela con ahínco, quería evadir mi triste realidad y olvidarme de toda aquella mierda en que se había convertido mi vida… Cuando Luis ya no aguantó, prácticamente me arrancó las pantaletas y hundió su rostro entre mis piernas; en ese momento dejó de importarme mi marido, la algarabía que había en nuestro alrededor, la posibilidad de que nos descubrieran o que la policía nos descubriera… Cuando se cansó de lengüetear mi almeja, se bajó los pantalones hasta los tobillos y me pidió que me sentara en su erecta macana. Me acomodé de espaldas a él, vigilando que nadie apareciera, mientras subía y bajaba sobre su falo y apretaba los labios para no gemir escandalosamente. Él se afianzaba a mis chichitas mientras me sacudía a cada embestida que me daba, su verga entraba y salía de mi pucha y por lo apretados que estábamos, la fricción era más intensa. Entre gemidos le pedí que no me echara la leche adentro, pero cuando ya no aguantó más, lo sentí ponerse rígido, en ese momento intenté levantarme, para no recibir su esperma en mis entrañas, pero me sujetó tan fuerte que todo su semen se anidó en mi interior. Le recriminé su actitud y ni siquiera me despedí como hubiera querido, pues me urgía llegar a casa y levarme… Luis intentó alcanzarme y disculparse, pero yo estaba ...
... bastante encabronada, pues no me estaba cuidando y podía quedar preñada… Lo dejé ahí, vociferando en voz alta. Cuando llegué a casa, escuché que mi esposo ya se encontraba, no quería encontrarme con él, pues sabía que estaba despeinada y toda batida de semen. Una vez más había metido la pata… Pensé qué hacer, pero no se me ocurrió nada, respiré hondo y me dije que lo que tenía que pasar, pasaría… Cuando abrí la puerta, se me quedó viendo, ya no tenía caso tratar de pasar directamente al baño como era mi intención, lo tenía casi de frente. —¿De dónde vienes hija de la chingada?… ¿De revolcarte con tus amantes?… Intenté escabullirme hacía mi cuarto, pero me jaló del brazo y se quedó viendo mi rostro de labios despintados y con toda la pinta de haberme besuqueado con otro hombre… Por instinto me eché hacía atrás pero no pude evitar la cachetada que se estampó en mi mejilla izquierda… —¡Contesta perra, ¿de dónde vienes?!… —¡De acostarme con otro cabrón!… —dije presa de la rabia y llorando. Él se quedó atónito, creo que no esperaba que fuera tan directa. —¡Sí, y no sabes lo mucho que lo gocé!… —vi que su mandíbula temblaba y la frente se le perlaba de sudor. Dejó la copa sobre la mesa de centro y fue aproximándose hacía mí, sentí que todo estaba perdido y que me sacaría de la casa a empellones. Sabía que todo lo había perdido, así que qué más daba hacerlo rabiar, quería humillarlo como él pensaba hacerlo frente a los míos… —¡Mira!… —le dije levantándome ...