1. Mi marido ahora es un cornudo complacido


    Fecha: 23/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... marchó, mientras veía cómo mi esposo le decía algo al tipo aquel que se me quedó mirando de manera muy insistente. Mi marido se puso de pie y salió del bar después de despedirse de su amigo, me miró de un modo especial y supe que algo le había dicho, salió y como habíamos quedado se fue a casa. Después supe que me había presentado como su comadre y que necesitaba de mucha acción cosa que por respeto, él no lo haría por ser mi compadre.
    
    Yo miraba mi reloj insistentemente, como si estuviera esperado a alguien y este nunca llegó, este detalle no pasó desapercibido para el tipo que tanto me miraba. Entonces se levantó de su mesa y lo venir hacia mí, me hice la tonta y llegando a mi lado se presentó:
    
    —Hola, me llamo Juan Arturo, no me tomes por atrevido pero desde que llegaste te he estado mirando y me pareces lindísima, y por lo que veo te han dejado plantada…
    
    —¡Así parece!—le contesté mirándolo de pies a cabeza. —Esperaba a mi marido pero de seguro que tuvo más trabajo, ¡cómo siempre!… —le comenté con ingenuidad pero haciéndole saber de inmediato que estaba casada…
    
    —Si me permites te puedo acompañar e invitarte una copa, desde luego si no te causo molestia… —sonreí, pero le rechacé su invitación.
    
    Él regreso a su mesa, pero me seguía mirando, yo me hacía que no lo notaba, y pedí un tercer trago que junto con los dos que tomé en casa ya eran cinco, miré de nuevo mi reloj, miré al tipo y le sonreí. Me levanté para ir al baño y Arturo me siguió, al salir allí estaba ...
    ... esperándome. Me hizo la plática de nuevo, y me invitó una vez más; acepté pero a condición de que tomáramos algo ligero. Él estuvo de acuerdo y me acompañó a la mesa, pedimos de beber y empezamos a charlar… Al cabo de un tiempo le pedí me acompañara a hacer una llamada telefónica pues estaba “preocupada” por mi esposo… Hice la farsa de llamar, y él a mi lado escuchaba y entendía que mi esposo no llegaría por mí.
    
    —¿Quieres que te lleve a tu casa, o nos tomamos otros tragos?… —me dijo muy amable, le acepté otro trago y de nuevo en la mesa.
    
    Me miraba muy intensamente, yo ya algo bebida, le rocé con mi pierna su pierna, creo que entendió todo muy bien. Se acomodó más junto a mí y su mano atrevida se posó en uno de mis muslos, y no hice nada por retirar su mano, así que la subió un poco más, hasta llegar a donde mi media dejaba de cubrir; me estremecí y moví mi pierna. Él me dijo entonces que estaba yo preciosa y no entendía como es que mi marido me dejaba allí sola plantada, yo le comenté entre insinuante que eso era común por su trabajo y que constantemente me la pasaba yo sola en casa y que incluso siempre llegaba tomado y casi amaneciendo…
    
    Terminé mi trago y le dije que me iba a casa, que tomaría un taxi, pero de inmediato se ofreció llevarme, claro que yo acepté… Al subir a su automóvil, subí mi vestido más de la cuenta mostrándole mis muslos y lo que traía debajo… Íbamos ya camino cuando le pedí si me invitaba otro trago, pasamos a una licorería, se estacionó y salió ...
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