1. La chica del tren


    Fecha: 01/03/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... puesto ropas viejas y desgastadas. Un remera celeste, bastante ceñida, que marcaba sus erguidas tetas. Me sorprendió verla con una pollera color crema. Estaba evidentemente deteriorada por el paso del tiempo; había perdido su color. Pero no dejaba de ser llamativo que no eligiera un pantalón. El pelo estaba recogido. A pesar de lucir como una versión femenina y sexy del chavo del ocho, no dejaba de lucir deslumbrante. Se veía de una forma totalmente opuesta a como la había conocido. No obstante, descubrí que su magia no estaba en su vestido, ni en su maquillaje. Ahora mismo podía ver la misma belleza desbordante que había visto aquella vez.
    
    —¿Qué? —preguntó, cuando notó que la estaba observando con intensidad.
    
    —Nada, perdón. Es que te manchaste con pintura en la mejilla derecha —dije, señalando la diminuta mancha celeste en su piel.
    
    Había actuado con rapidez, pero me reprendí por haber sido tan obvio. Traté de interpretar su actitud. Lo primero que percibí fue que estaba tensa. ¿Sería mi paranoia? Me di un tiempo para decidir si esa impresión había sido acertada.
    
    —Bueno, voy a seguir pintando la cocina. Cuando venga tu hermano pueden empezar con el dormitorio —dijo.
    
    Tenía una voz suave, casi susurrante. Pronunciaba con una claridad perfecta. No tenía un tono en particular. No me sostuvo la mirada. Se perdió en la cocina, casi como si estuviera escapando de mí. Y sus palabras claramente significaban que quería mantener distancia de mi persona. Las ...
    ... implicaciones eran evidentes: Jesica sabía perfectamente quién era yo.
    
    Fui a la cocina. Ella estaba inclinada, metiendo el rodillo en el balde de pintura. Se quedó unos instantes en esa posición. No estaba haciendo nada de otro mundo, y sin embargo se veía irresistible. Su pierna derecha algo flexionada, su torso inclinado hacia adelante, su trasero sobresaliendo, los senos colgados en el aire, unos mechones rebeldes cayendo en su perfecto rostro. Era toda una modelito, y estaba ahí haciendo esa tarea típicamente masculina, solo por mi hermano. Se notaba que lo amaba.
    
    Notó mi presencia, pero no se molestó en dirigirme la mirada, cosa que reforzó mi certeza de que de sí me había reconocido.
    
    —No le conté nada a Sergio —dijo de pronto.
    
    Podría haberme hecho el tonto y decirle que no sabía de qué me estaba hablando. Pero ya estaba cansado de sentirme con tanta incertidumbre. Además, su afirmación me pareció algo positivo.
    
    —Bueno… obviamente no tenía idea de que te ibas a convertir en la novia de mi hermano —dije.
    
    Ahora sí me miró, con el ceño fruncido.
    
    —Se supone que no deberías hacerle eso a ninguna mujer. Independientemente de si se trata de la novia de tu hermano o no —respondió—. Además, te cuento que para entonces ya estaba saliendo con Sergio.
    
    Eso no lo había pensado. De alguna manera había hecho cornudo a mi hermano. No sabía cómo sentirme al respecto. Pero entonces todo lo sucedido tomó dimensiones diferentes. Su inacción en el vagón del tren había sido ...
«12...8910...15»