1. Nosotras, hijas del fuego


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DaddyLickMe, Fuente: TodoRelatos

    ... más.
    
    Elena observaba todo en silencio. No participaba. No se ofrecía. Algo en ella se había encendido, y ahora ardía en dirección contraria.
    
    Al llegar la noche, Elena ignoró el toque de queda. Se deslizó por los pasillos como una sombra decidida. Subió las escaleras de la torre, que crujían como si recordaran cada paso prohibido.
    
    La puerta estaba entreabierta.
    
    Dentro, el aire olía a trementina, papel viejo y algo más: una presencia. Había bocetos por todas partes, algunos sin terminar, otros cubiertos con telas. Una lámpara tenue iluminaba un rincón donde alguien había estado trabajando.
    
    Y allí, sobre un caballete, estaba otro retrato de Elena.
    
    No era el mismo. Esta vez, estaba de espaldas, con el cabello recogido y la piel apenas sugerida por la luz. No era desnudez, era entrega. El trazo era más seguro, más íntimo. Como si la autora ya no dudara.
    
    Annabelle no estaba.
    
    Pero Elena sabía que había estado allí. Que seguía estando.
    
    Elena se había dormido al lado de la pintura, envuelta en silencio y pigmento. Cuando despertó, sintió el calor de una manta sobre los hombros. Annabelle estaba allí, sentada junto a la ventana, con la mirada perdida en el mar nocturno.
    
    —¿Dónde estuviste? —preguntó Elena, aún con la voz entre sueños.
    
    Annabelle no respondió. Su mirada decía más que cualquier palabra: algo había ocurrido, algo que no podía contarse aún.
    
    —He subido a la torre para pagar mi deuda —dijo Elena, con firmeza.
    
    —No hace falta. Vete. Ya ...
    ... está saldada —respondió Annabelle, sin dureza, pero con una distancia que no era indiferencia.
    
    Elena la observó. Sabía que no le estaba contando todo. Así que cambió la forma.
    
    —Te toca —dijo.
    
    Annabelle la miró, sin entender.
    
    —Te toca responder. Nunca no.
    
    La pelirroja bajó la cabeza y sonrió, sin que Elena la viera. Luego se acomodó en el sillón, como quien acepta un destino.
    
    —Estoy lista.
    
    Elena se sentó frente a ella, con la pintura detrás como testigo.
    
    ¿Has fingido estar bien para no preocupar a alguien? —Sí.
    
    ¿Te has sentido sola incluso rodeada de gente? —Demasiado a menudo.
    
    ¿Guardas cartas que nunca enviaste? —Todas.
    
    ¿Has deseado que alguien te vea sin que tengas que hablar? —Sí.
    
    ¿Crees que el silencio puede ser más íntimo que un beso? —A veces, sí.
    
    ¿Has amado a alguien que no supo que lo amabas? —Sí.
    
    ¿Te has sentido culpable por ser deseada? —Más veces de las que quisiera.
    
    ¿Has querido desaparecer solo para ver quién te buscaría? —Sí.
    
    ¿Crees que hay belleza en lo que no se muestra? —Siempre.
    
    Elena hizo una pausa. El aire en la torre se volvió más denso, como si las palabras hubieran dejado huellas en las paredes.
    
    ¿Has besado a una chica?
    
    Annabelle se quedó quieta. Su rostro no cambió, pero sus manos se tensaron levemente. Y entonces, como si el cuerpo respondiera antes que la mente:
    
    —No.
    
    Silencio.
    
    Elena no sonrió. No se burló. Solo se acercó, despacio, y dijo:
    
    —Has perdido.
    
    Annabelle la miró, hizo una ...
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