1. Nosotras, hijas del fuego


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DaddyLickMe, Fuente: TodoRelatos

    ... encontraste bonita la primera vez que me viste?
    
    β€”Sí. Pensé que eras peligrosa, como una flor venenosa.
    
    β€”¿Has dormido abrazando una almohada imaginando que era alguien?
    
    β€”Sí. Y le hablaba en voz baja, como si pudiera responderme.
    
    β€”¿Has sentido celos de una amiga mía?
    
    β€”Sí. Pero me lo tragué como si fuera agua salada.
    
    β€”¿Has pensado en mí mientras te bañabas?
    
    β€”Sí. El vapor me trae tu voz.
    
    β€”¿Te gusta el silencio cuando estás con alguien que te gusta?
    
    β€”Sí. Es como si el silencio hablara por mí.
    
    β€”¿Has sentido que tu cuerpo guarda secretos que aún no entiendes?
    
    β€”Sí. A veces me sorprende.
    
    β€”¿Te gustaría que alguien te hiciera preguntas sin juzgarte?
    
    β€”Sí. Como tú lo haces ahora.
    
    β€”¿Has sentido que este juego te acerca a mí más de lo que esperabas?
    
    β€”Sí. Me da vértigo.
    
    β€”¿Te incomoda que te miren cuando no estás lista?
    
    β€”Sí. Pero contigo es distinto.
    
    β€”¿Has querido que este juego no termine nunca?
    
    β€”Sí. Aunque me duelan las nalgas.
    
    Annabelle falló en dos respuestas por titubear. Elena le dio dos nalgadas suaves, ceremoniales, como si marcara un ritmo secreto entre ellas.
    
    Turno de Annabelle
    
    β€”¿Has olido mi ropa cuando no estoy cerca?
    
    β€”Sí. Huele a bosque y a algo que me calma.
    
    β€”¿Has imaginado cómo sería dormir abrazadas toda la noche?
    
    β€”Sí. Me despierto con esa imagen.
    
    β€”¿Has querido verme desnuda sin que sea por accidente?
    
    β€”Sí. Pero me sentí culpable por pensarlo.
    
    β€”¿Has sentido que el tiempo se detiene cuando me ...
    ... miras?
    
    β€”Sí. A veces creo que el mundo se pone en pausa.
    
    β€”¿Te cuesta mirar a alguien cuando te gusta?
    
    β€”Sí. Me da miedo que lo noten.
    
    β€”¿Has sentido cosquillas cuando te toco sin querer?
    
    β€”Sí. Como si mi piel te reconociera antes que yo.
    
    β€”¿Has pensado en besarme mientras dormías?
    
    β€”Sí. Pero me desperté antes de hacerlo.
    
    β€”¿Has sentido que te escribo con la mirada?
    
    β€”Sí. Y tú me respondes con silencio.
    
    β€”¿Has querido que te dé una nalgada sin perder el juego?
    
    β€”Sí. Pero me gusta fingir que la merezco.
    
    β€”¿Has sentido que este juego es solo una excusa para tocarnos?
    
    β€”Sí. Pero también es una forma de decirnos cosas sin decirlas.
    
    Elena falló en tres respuestas por rubor y demora. Annabelle le dio tres nalgadas suaves, una con cada confesión que tardó en salir.
    
    El internado dormía. Las paredes, que durante el día vibraban con risas y pasos, ahora parecían contener la respiración. Afuera, el jardín se extendía como una promesa, y el mar, apenas audible, rompía contra las rocas con una cadencia que parecía marcar el tiempo de otra historia.
    
    Elena estaba sentada en el alféizar de la ventana del cuarto que compartía con Annabelle. Tenía las piernas cruzadas, los lentes ligeramente torcidos, y la mirada perdida en el cielo. No había estrellas. Solo una bruma suave que cubría todo como una manta tibia.
    
    Annabelle entró sin hacer ruido. Llevaba una camisa blanca, suelta, y el cabello recogido en un moño que ya comenzaba a deshacerse. Se acercó, se ...