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Nosotras, hijas del fuego
Fecha: 16/03/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DaddyLickMe, Fuente: TodoRelatos
... es solo el deseo de ser vista. No sé si ella sabe. No sé si esto es real, o si lo inventé para sobrevivir. Pero si alguna vez lee esto, quiero que sepa: Me cambió. Y eso, aunque no se diga, también cuenta como amor. Al terminar, nadie aplaudió. No por falta de emoción. Sino porque el silencio era más digno. Algunas chicas se miraban entre sí, buscando gestos, reacciones, pistas. ¿Quién la escribió? ¿Era real? ¿Era fantasía? Annabelle no se movió. Elena tampoco. Pero ambas sabían que algo había sido dicho. Algo que ya no podía deshacerse. La directora volvió a hablar, con voz firme pero cálida. —Esta carta no compite. No busca ganar. Pero será publicada en el tablero de obras literarias del instituto. Y su autora no está obligada a revelarse. Porque hay palabras que no necesitan firma para ser verdaderas. Las chicas se dispersaron lentamente. Algunas con lágrimas. Otras con preguntas. Pero todas con algo nuevo dentro. El concurso había terminado. Pero el eco de sus palabras apenas comenzaba. Luego de la lectura en el salón, Elena se levantó de su silla. No lo hizo con dramatismo, pero su rostro lo decía todo. Estaba visiblemente afectada. Hubiera sido incómodo para ella ser mirada por salir, pero otras chicas lo hicieron tras ella, como si su dolor les diera permiso para mostrar el propio. Algunas se llevaban las manos al pecho, apretando sus blusas como si quisieran contener algo que ya se había roto. Annabelle quiso ir tras ella. Dio un paso, ...
... pero la voz de la directora la detuvo. —Estoy tan contenta —le dijo, con una sonrisa que no alcanzaba los ojos—. Casi lo hemos conseguido, ¿no lo crees? Annabelle no respondió. —Solo falta una pequeña pieza en el rompecabezas y estará listo. ¿No te sientes feliz? La pelirroja la miró, con los ojos cansados. —¿La verdad? No. Me ha costado mucho. No te imaginas cuánto. Y no sé si podré recuperar lo que he perdido. Y se marchó. Buscó en todas partes. En los pasillos, en el jardín, en los salones vacíos. Pero no la encontró. Hasta que recordó el único lugar donde Elena se sentía especial. El observatorio. Elena estaba allí, tendida sobre la cama de su compañera. No lloraba. Solo miraba el techo, como si esperara que algo descendiera desde las estrellas. Al moverse, algo se le clavó en la espalda. Era un libro. Las mil y una noches. Lo tomó con cuidado, lo colocó sobre la mesa. Pero al hacerlo, algo se desprendió de sus páginas. Un papel. No era viejo. No era parte del libro. Era nuevo. Doblado con precisión. Con una caligrafía que reconoció al instante. Lo abrió. Y sus ojos se llenaron de lágrimas. Carta encontrada entre las páginas de "Las mil y una noches" Mi amada Elena, Nunca planeé conocerte. No estaba en mis cálculos, ni en mis mapas, ni en los pliegues del plan que había trazado con años de antelación. Todo estaba pensado, medido, contenido. Y, sin embargo, apareciste tú. Como una nota que no estaba en la partitura, pero ...