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Nosotras, hijas del fuego
Fecha: 16/03/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DaddyLickMe, Fuente: TodoRelatos
... que, al sonar, hizo que todo lo demás cobrara sentido. Me desarmaste el día en que dijiste que "había despertado algo en ti". No fuiste la única. Tus ojos tras esos cristales, tu mirada tan sincera, tan delicada, también despertaron algo en mí. Algo que había estado encerrado por años, por miedo, por el temor de volver a sentirlo y no saber qué hacer con ello. Tus palabras, tu forma de llenar la habitación sin alzar la voz, tu belleza que no presume, y cómo me devolvías lo que te ofrecía con los intereses más altos... rompieron mi coraza. Ese caparazón que había construido para habitar en él, para protegerme de lo que el mundo no estaba listo para aceptar. Esa noche, cuando dormiste en mi habitación, fue lo más maravilloso que he vivido en mucho tiempo. Tener la oportunidad de despertar con una princesa de cuento a mi lado, sentir tu calor cubrirme, contemplarte mientras dormías... creo que no podría haber deseado más. No hubo palabras, pero hubo verdad. Es cierto que los secretos enturbiaron nuestra relación. Pero debes entender que tenía una responsabilidad. Una carga que solo era mía, pero que apunta a un bien mayor. Algo que beneficiará a muchas mujeres, a ti, a nosotras, a nuestras hijas, y a las hijas de nuestras hijas. No lo hice por mí. Lo hice por todas. Aun así, quiero saber que no me equivoqué al colocar tu semilla en mi corazón y dejar que crezca dentro de mí. Porque tú, Elena, eres raíz y flor. Eres inicio y promesa. Debo confesarte algo ...
... más. Antes de conocerte, ya te veía. No fue difícil notarte. Aunque tú parecías invisible, aunque sentías que nadie notaba tu presencia... yo sí. Te buscaba. Te veía. Te aceptaba. Y no sabía qué hacer con todo eso. Por eso comencé el cuadro. Para poder sacar lo que tenía dentro y verlo todos los días de mi vida. Para recordarme que lo que no se dice también existe. Una vez me preguntaste si soñaba contigo. La verdad es que lo he hecho toda mi vida. Mucho antes de conocerte. Dame una oportunidad. Tuya. Si es que quieres. Con todo lo que soy, Annabelle Otra vez, Annabelle estaba en la puerta. No dijo nada. Solo la miraba. Elena estaba sentada sobre la cama, con los ojos húmedos, la respiración entrecortada. Cuando la vio, se echó a llorar. Pero antes de que la pelirroja pudiera acercarse, Elena se levantó y la enfrentó. —Has escuchado mi carta —dijo, con la voz temblando—. La han leído para todo el instituto. Pero tú ni siquiera me has devuelto esa mirada. Annabelle quiso hablar, pero Elena no se lo permitió. —Estaba dolida. No porque haya sido leída. Sino por haber sido ignorada. Por qué no aceptaste mi verdad. He subido a esta torre pensando en escapar, pero no puedo. Porque estás ahí. En todos los lados. Incluso cuando cierro los ojos. La pelirroja bajó la mirada. Elena dio un paso más. —He descubierto tu carta. Llegó a mí por casualidad. No la buscaba. Pero ella me encontró. Me encontró su verdad. Me encontró la palabra. Me encontraste ...