1. Mi vida en un club de alterne III


    Fecha: 20/03/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos

    ... mi aliento mezclándose con el suyo. “Pero te doy un mordisco, porque me cae bien tu descaro. Hazlo rápido, o nos pillarán.” Tomé el billete, metiéndolo en mi escote, mis dedos rozando la piel sensible entre mis tetas, y la empujé contra la pared, mi cuerpo contra el suyo, mis tetas apretando las suyas, un contacto que aceleró nuestras respiraciones.
    
    La besé, un beso lento, profundo, mi lengua explorando su boca, sabiendo a cola y tabaco, un sabor áspero, pero dulzón y adictivo. Sus labios eran suaves, pero su lengua era agresiva, danzando con la mía, mordiéndome el labio inferior con un pinchazo que me hizo gemir, un dolor que se mezcló con un placer que me recorrió como un relámpago. Sus manos bajaron a mi culo, apretándolo con hambre, sus uñas clavándose en mi piel a través del vestido, un ardor que me hizo arquearme contra ella, mi coño palpitando, empapando el tanga hasta que sentí un hilo de humedad deslizarse por mi muslo interno. Un golpe en la puerta del salón me hizo congelarme, el corazón en la garganta, pero Rosita susurró, “Tranquila, zorra, solo es mi madre cabreada.” Su mano se coló bajo mi vestido, apartando el tanga con una audacia que me sorprendió, sus dedos rozando mi coño, empapado, los labios hinchados y sensibles, un contacto que me hizo temblar. “Estás mojadísima, guarra. Esto te gusta.” gruñó, su dedo índice deslizándose entre mis labios, rozando mi clítoris con una lentitud que era puro tormento, un cosquilleo que me hizo apretar los muslos ...
    ... contra su mano.
    
    “No te flipes, pequeña,” gruñí, agarrándole el pelo, tirando para guiarla, mi voz temblando de lujuria y nervios. “Date prisa, joder, que nos van a pillar.” Ella se arrodilló, levantando mi vestido, su aliento cálido contra mi coño, un cosquilleo que me hizo jadear. Su suave lengua lamió mi clítoris, plana y firme, trazando círculos lentos que me hicieron temblar, cada lametazo un disparo que me acercaba al borde. Sus dedos encontraron mi entrada, deslizándose dentro, cálida y apretada, curvándolos hacia mi punto G, frotándolo con una presión que me hizo gemir, tapándome la boca con una mano. Mi jugo goteando por su mano dejaba un aroma dulce y almizclado que llenaba el baño. “Joder, Margot, sabes a gloria. Que coño más rico tienes,” jadeó, chupando mi clítoris con más fuerza, succionándolo entre sus labios, vibrando con su lengua, un ritmo que me llevó al límite. Mi orgasmo llegó como una ola, un rugido que me arrancó un grito ahogado, mordiéndome la mano para no alertar a nadie, mi cuerpo temblando contra el lavabo, mis piernas cediendo hasta que ella me sostuvo, sus brazos fuertes alrededor de mi cintura. El placer era cegador, un incendio que me consumió, pero detrás estaba la culpa, la imagen de Gladys, sus ojos suplicándome. —He traicionado a mi amor por esta cría, y el placer es este vacío que me traga—
    
    Rosita se levantó, lamiéndose los labios, con una sonrisa de loba triunfante. “Me debes una, rumana,” susurró, su dedo rozando mi mejilla, dejando un ...
«12...8910...14»