1. La culpa fue de mis primas


    Fecha: 24/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Maesu, Fuente: CuentoRelatos

    ... tía y hacernos un numerito.
    
    -¿Que qué?
    
    -Que te tienes que desnudar, ponerte unas cosas de la tía Marcela y hacernos un estriptis aquí para las dos.
    
    -Y una puta mierda.
    
    -¿No tenías tantas ganas de probar mi coño, primo?
    
    -No lo va a saber nadie.
    
    -No quiero. Ni hablar. Yo no soy ninguna maricona.
    
    -Es un juego solamente. De aquí no sale.
    
    -Ni hablar. Además, dices que le puedo comer el coño a Rocío. Pero, ¿el tuyo qué? Me tengo que vestir de maricón y tú te quedas ahí mirando.
    
    -No, mirando no. Si te vistes con ropas de la tía para nosotras, te puedes comer el coño de Rocío, y además luego si quieres te comemos la polla entre las dos.
    
    Me quedé mudo. Casi me caigo de espaldas. Me tuve que apoyar en la pared. Miré a mi prima Rocío, y la muy cerda se había subido la falda y se había apartado la braga a un lado para dejarme ver su chochazo mojado y enrojecido. Tragué saliva.
    
    -¿Como que me… cómo es eso de…?
    
    -Te pones la ropa de la tía que nosotras te digamos, nos haces un numerito, le comes el coño a Rocío, y después te hacemos una mamada doble como esas putas de las revistas esas que tanto te gustan.
    
    Me ruboricé hasta las orejas, no sé por qué. Miré a mi prima Rocío, que se relamía los labios de forma lasciva, y luego a mi prima Catalina, que me miraba fijamente con ojos ardientes.
    
    No contesté. No hizo falta. Me llevaron prácticamente a empujones al cuarto de mi tía Marcela, sacaron de sus cajones una multitud de prendas y eligieron un ...
    ... conjunto formado por unas bragas negras con encajes, unas medias de rejilla rojas con ligas elásticas, un sujetador con estampado de leopardo, una blusa blanca con transparencias y una minifalda en imitación de cuero negro. Hablaron de maquillarme, pero me negué en redondo, y desistieron de su idea de hacerme poner tacones por el riesgo cierto de que se rompieran y pudiésemos quedar en evidencia.
    
    -Ponte guapa.
    
    -Y no nos hagas esperar mucho.
    
    -Estamos en el salón.
    
    Me embutí como pude las medias, me abroché a duras penas el sostén, me puse la blusa como dios me dio a entender y me coloqué no sin dificultades la minifalda. Me vi en el espejo y observé, para mi sorpresa, que no me quedaban mal aquellas pintas. De espaldas, de hecho, parecía talmente una mujer. Y de cara, si no se fijaba uno mucho, podía pasar por una de esas chicas un poco especiales que no se maquillaban y que llevaban el pelo corto. La idea, sepa por qué, hizo que se me pusiera un poco dura. Se me ocurrió que estaba bastante buena, y que si los chavales del barrio me vieran así más de uno querría follarme…
    
    -Pero, ¿qué estás pensando?
    
    Sacudí la cabeza, abochornado. Estuve por quitarme aquella ropa, mandarlo todo a la mierda y contarle a mis tíos la putería de mis primas para que las metiesen en vereda, pero aquello me habría dejado en evidencia a mí también y no me apetecía mucho morir.
    
    Además era la oportunidad por fin de probar el coño de mi prima Rocío. Y me habían prometido además una mamada… me ...
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