1. La mujer de mi hijo (2)


    Fecha: 04/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    ... hecho tocar el cielo con las manos para luego desaparecer, irrumpía de nuevo en mi vida… Como mi nuera.
    
    ……
    
    Yo estaba nervioso. No de esos nervios por miedo a ser descubierto, sino algo más sucio: una ansiedad contenida, eléctrica, que mezclaba deseo con culpa y una expectativa enfermiza. Pero por suerte, lo mío era el disimulo. No era ningún principiante en eso. Sabía poner la cara que había que poner.
    
    Estela también se veía espectacular. A los cuarenta, seguía siendo una mujer deseable. Delgada, elegante, con un culo que aún podía competir con el de muchas veinteañeras y unas tetas grandes que sabía lucir cuando quería. Y seguía teniendo ganas de coger con frecuencia. Pero por más que la quisiera, por más que valorara lo que teníamos, las tentaciones existían. Y la que estaba por entrar por esa puerta no era cualquier tentación. Era LA tentación.
    
    Sospechaba, incluso, que Estela tenía sus propias aventuras. Nunca le encontré nada concreto, pero uno aprende a leer entre líneas. Y mientras no fuera algo descarado, mientras el equilibrio se mantuviera, prefería no tocar el tema. Cada uno tenía derecho a su propia sombra.
    
    Cuando sonó el timbre, Tobías ya estaba listo. Impecable. Camisa blanca ajustada, metida dentro de un chupín negro, zapatos brillosos, perfume caro. Estaba hecho un galán. Y nervioso. Era la primera vez que presentaba una novia, y eso que ya tenía veinte. Pero yo nunca lo apuré. Nunca fui de esos padres que insisten con esas boludeces de ...
    ... “hacerse hombre”, ni con levantar minas como trofeos. Si hubiera sido gay, no me habría molestado. De hecho, habría sido más fácil. Pero no. Mi hijo era bien hétero. Y se había levantado una bomba.
    
    Se acercó a la puerta, respiró hondo, y la abrió. Yo di unos pasos al frente, no por casualidad. Quería verla primero, antes que Estela. Quería darle tiempo a mi nueva nuera de acomodarse al impacto de verme, en caso de que me reconociera.
    
    Y entonces apareció ella.
    
    Tenía puesto un vestido largo, ceñido al cuerpo, con un estampado tipo serpiente. Manga larga, cuello cerrado, pero completamente translúcido, como si la tela apenas estuviera ahí para disimular lo que en realidad quería mostrar. El cuerpo se le marcaba todo: los muslos, la cintura, el vientre plano. Las tetas, pequeñas y redondas, dibujadas por completo debajo del tejido fino. Y abajo, el hilo de una tanga negra se adivinaba apenas si uno se fijaba bien.
    
    Parecía una escort de lujo.
    
    Llevaba una gargantilla negra al cuello, fina, con una tira que bajaba por el escote hasta el pecho. El pelo lacio le caía sobre un hombro. Los labios pintados, pero no exagerados. Los ojos delineados con una precisión que solo alguien que quiere impactar sabe aplicar.
    
    Durante un instante, la vi vacilar. La mirada se le congeló apenas me vio. Un segundo, capaz que menos. Pero ahí estaba su reacción.
    
    Ese segundo me bastó para confirmar lo que sospechaba: no esperaba encontrarse conmigo esa noche.
    
    Pero Michelle era rápida, y ...
«12...456...9»