1. Debo embarazar a mamá 15


    Fecha: 17/04/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    ... días? —me tiró de la nada, acercándose a mí con esa caminata que tenía, lenta, elegante, pero con una electricidad rara que me dejaba quieto.
    
    No esperaba que me dijera eso de manera tan directa.
    
    —¿Qué? No... nada que ver —le dije, haciéndome el boludo, aunque sabía exactamente a qué se refería.
    
    —No parece —contestó, y de pronto su mirada cambió, como si se le aflojara algo por dentro. No era enojo ni bronca. Era culpa, o algo parecido.
    
    De pronto lo entendí: debía darle culpa el hecho de haberse cogido a su sobrino. Estaba tan acostumbrado a tener ese tipo de relaciones que me olvidaba que podía ser chocante para otras personas. Con Cecilia era diferente, porque había una relación de pares. Pero tía Tamara… bueno, ella no sabía que había cogido conmigo en el pasado. En cambio sí debía recordar el hecho de que me conocía desde que nacía. Me vio crecer, y me cuidó un montón de veces.
    
    —Entiendo... —dijo—. A lo mejor fue demasiado fuerte. Pero vos... vos fuiste el que tomó la iniciativa —agregó, mirándome directo a los ojos.
    
    —Sí, obvio —reconocí—. Y me gustó mucho.
    
    —¿Te gustó mucho? —repitió ella, medio sorprendida.
    
    —Muchísimo —le dije, con una sonrisa nerviosa.
    
    —No quisiera que estés arrepentido —agregó después, como si buscara una especie de permiso o perdón—. Pero es entendible...
    
    —No... o sea, sí, o sea... —me trabé como un boludo—. Fue lindo. Solo que... no sé, quizás es mejor mantenerlo en secreto, dejarlo como algo del pasado. Como un ...
    ... recuerdo que queda ahí, entre nosotros.
    
    —Es que… —dijo ella—. No fue solo el hecho de lo que hicimos. Fue cómo lo hicimos. Las cosas que me dijiste, cómo me miraste, cómo me tocaste. Fuiste muy brusco.
    
    —Sí, perdón —le dije, sin saber muy bien si tenía que arrepentirme o no.
    
    —No, no me entendés —me dijo ella, y esta vez con una voz distinta, más baja, más íntima—. Es que en realidad... me gustó. Fue muy raro. Extraño. Pero me gustó.
    
    Miré alrededor, medio paranoico, porque lo único que me faltaba en ese momento era que Cecilia apareciera de la nada. Pero no. Solo estábamos los dos. Y entonces, Tamara se me arrimó. Sentí sus pechos apoyarse suavemente contra mi torso.
    
    —No sé qué me está pasando... —me susurró—. O mejor dicho, sí sé. Es que... te parecés tanto a él...
    
    Y yo entendí perfecto de quién hablaba. A ese "él" que le había volado la cabeza hacía casi veinte años. Ese que le había marcado el corazón, y que además la había dejado embarazada.
    
    —No sabía que estabas enamorada de él —le dije, acariciándole la cintura, con cuidado.
    
    —Yo tampoco... —contestó—. En ese momento no lo sabía.
    
    —Entiendo —le dije—. ¿Querés que juguemos un rato a eso? A que yo soy él...
    
    Ella me miró, como dudando un segundo, y después me asintió con los labios apenas abiertos. Se acercó para besarme, y yo, en lugar de responderle con la boca, me alejé apenas.
    
    —No. Arrodillate —le dije.
    
    Ella se quedó helada un segundo, como si no se esperara que yo tomara ese rol. Después de ...
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