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Debo embarazar a mamá 15
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos
... entendía. —Algo… si pasa algo entre ustedes. Ya sabés a qué me refiero. —No, nada que ver. Siempre fuimos muy unidos, sí, pero de ahí a otra cosa… —Igual se habían besado cuando eran más chicos, ¿no? —Esos fueron juegos de pibes, cosas que ni nos tomábamos en serio. ¿Por qué me preguntás eso ahora? Ella hizo una pausa, bajó un poco la mirada, y después la volvió a levantar con un dejo de duda, como si estuviera midiendo las palabras. —Nada… solamente pensaba que, no sé, quizás no sería tan raro que pase algo con ella. Me quedé mirándola un segundo, procesando lo que acababa de decir. Y entonces, sin pensarlo demasiado, solté: —¿Y si sospechás que pasa algo con ella, por qué me la chupaste? Se quedó helada. Abrió un poco los ojos, no sabiendo si enojarse, responder, o directamente reírse. —No lo sé… no sé por qué hago lo que hago. Soy un desastre, ¿no? —No, nada que ver —le dije, acercándome, acariciándole la cara con la yema de los dedos. Le di un beso en los labios, corto pero sincero, porque me había dado algo de ternura verla así—. No te preocupes, sos una excelente mujer. La agarré de la mano, para volver a mi casa, pero ella dijo que se iba a arreglar el maquillaje, que fuera yo primero con el hielo. La dejé ahí, no sin sentir algo de culpa por lo que estaba generando en esa mujer. Era toda una adulta, sí. Pero yo la había seducido cuando era una adolescente, y ahora estaba usando esos recuerdos sensibles para cogérmela. Por ...
... suerte, cuando volví, Cecilia ni pareció haber notado mi ausencia, y mucho menos que me había ido con su mamá. Estaba charlando con una vecina, tomando una copita de vino, sonriendo como siempre, como si todo siguiera en su lugar. Respiré aliviado. Al menos por ahora, el secreto seguía siendo nuestro. Pero sabía que si seguía así todo se iba a ir a la mierda en algún momento. No era como en el 98, que tenía la impunidad que me daba ser un viajero en el tiempo. Ahora las consecuencias de lo que hacía eran imposibles de esquivar. La fiesta continuó. Tranquila, distendida. Había música suave, algunas parejas bailaban, otros charlaban en ronda. Lo único que me llamó la atención fue mamá. La vi tomando más de lo que solía tomar. No era que cuando se ponía en pedo hiciera papelones, no era ese tipo de mina. Pero sí se notaba que estaba más alegre de lo normal, más suelta. Bailaba sensualmente con uno y con otro. Pero yo la conocía. Cuando estaba así era porque en realidad estaba deprimida. Era uno de esos momentos en los que recordaba al tipo que la había abandonado con un hijo en la panza. O sea, me recordaba a mí. Para colmo, no podía hacer nada para aliviar ese sentimiento. En esos días había pensado en si habría una manera de que se enterara de que al Tadeo que ella había conocido lo habían matado en la misma pensión en donde creció. Pero no tenía idea de dónde había sido enterrado mi cuerpo si quiera. Además, ya no debía quedar nada de él, Para colmo, me daba terror la ...