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Aires de Gratitud
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... quejaba. En ese momento saque mis dedos de su interior y procedí a moverla para que se sentara sobre mi verga. Se lo pase por sus nalguitas, acariciándola para luego comenzar a hacer presión en su apretado ano. Mi niña yacía allí, recostada sobre mi pecho, completamente indefensa, en un momento abrió los ojos y solo miró a su madre, se observaron con detenimiento un momento, vidriosos por el llanto y respirando agitadamente, estaba asustada. Eso fue demasiado para mí, hice presión lo suficiente para que mi pene ingresara un par de centímetros, el grito que ella emitió se produjo al mismo tiempo que depositaba gruesos hilos de semen en su interior. Retire mi verga, decepcionado de mí mismo, de no haber podido controlarme. Secuencias de semen comenzaron a salir de su ano, ella parecía estar haciendo fuerza para que le saliera todo lo que había entrado, formando por momentos burbujas de semen en su ano. Mi niña cerro los ojos y emitió un ultimo quejido. El alcé y la hice a un lado, quedo sobre el sofá, sollozando. Me quedé de pie, con la respiración agitada y las manos temblorosas. Laurita estaba en el sofá, sollozando en silencio, con el rostro hacia abajo. El eco de nuestro acto aún flotaba en el aire, mezclado con la tensión que lo envolvía todo. Miré a Marcela. Se había quedado quieta, para luego correr a abrazar a nuestra, con los ojos grandes y asustados. En ese momento sentí el peso de la realidad golpeándome en el pecho. Pero ya no importaba, ya habíamos comenzado. Respiré hondo y di un paso atrás. —Lo siento —murmuré, aunque no estaba seguro de si lo decía por Marcela, por Laura o por mí mismo. Acomodé la verga dentro de mis pantalones. El aire era frío y pesado, pero al menos no estaba cargado de reproches ni de lágrimas contenidas. La noche no tenía rumbo, simplemente dejamos que la oscuridad nos envolviera, con la certeza de que, todo había cambiado, nuevamente, y que ahora simplemente no podía pararse.