1. Dominio Interno (1)


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Z Tales, Fuente: TodoRelatos

    ... entre sus piernas con una humedad creciente. No se toca. No lo necesita. El acto es suficiente.
    
    El no reacciona más que con un leve estremecimiento. Sus dedos, todavía enredados en su cabello, no la guían. Solo la acompañan.
    
    La sensación de estar siendo útil, servicial, la embriaga como la peor de las drogas. No como debilidad, sino como una forma de poder invertido: el poder de elegir dejarse usar, de permitirse ser ella misma sin límites.
    
    Succiona más profundo. El sonido húmedo, rítmico, llena el entorno, mezclado con sus propias exhalaciones. En ese instante, no piensa en nada. No hay Kaela programadora, ni novia distante. Solo una mujer en su espacio, lamiendo, chupando, adorando una figura que no es real, pero que activa algo muy verdadero dentro de ella.
    
    Ella podría cerrarlo todo. Cambiar el entorno. Reescribir al avatar con un chasquido de pensamiento. Pero no lo hace. Y eso… eso la excita aún más.
    
    Y dentro de su cápsula, su cuerpo responde con un estremecimiento involuntario. Consciente y subconsciente tiran en direcciones opuestas. Pero algo dentro de ella—más profundo que las palabras—ya ha elegido.
    
    Aquí, en su cápsula, es dueña de todo.
    
    Y por eso, puede elegir entregarse por completo a Echo una vez más.
    
    La noche apenas ha comenzado.
    
    6
    
    Enzo despierta con la alarma. La luz pálida del día se cuela por las rendijas de la persiana, dibujando líneas en la pared. Tiene los ojos secos, la boca amarga. La sensación de no haber dormido del ...
    ... todo. O de haber estado despierto por dentro, incluso con los párpados cerrados.
    
    Kaela no está en la cama. La almohada a su lado está fría. No sabe si llegó a acostarse.
    
    Permanece un rato así, sin moverse, con la mirada fija en el techo. Su cuerpo aún recuerda la tensión de la noche anterior. No sabe si es deseo o frustración, pero le pesa igual. Como si cada parte de él estuviera saturada.
    
    Se levanta, va a la cocina, prepara café. El ritual automático de las mañanas. El vapor del agua, el goteo lento del filtro, el aroma familiar. Todo ocurre con una precisión que lo irrita. Demasiado estable. Demasiado igual a ayer. Y al día anterior.
    
    No siempre fue así.
    
    Cierra los ojos. Deja que la memoria le devuelva otras mañanas: Kaela despertando entre risas, con la voz ronca, enredada en las sábanas. Las duchas largas, las manos bajo el agua. El deseo que llegaba sin esfuerzo, sin invitación, solo por el roce accidental de un pie contra una pierna. Se buscaban, entonces. Incluso sin hablar. Incluso enfadados.
    
    Ahora, no sabe si ella lo desea. O si alguna vez lo hizo realmente.
    
    Se sirve el café. Lo bebe sin azúcar. El amargor le viene bien.
    
    Mira el despacho. La puerta está entreabierta, como él la dejó.
    
    Por un instante se le ocurre entrar. Solo mirar. Comprobar si ella está allí dentro o si simplemente ha salido sin avisar. Pero algo lo frena. No sabría qué hacer si la encontrara en mitad de una sesión. Si la viera, una vez más, vibrando en una intimidad que ya no ...
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