1. Vane (I). Si somos amigas, ¿por qué fantaseo con ella?


    Fecha: 30/04/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: CuentoRelatos

    ... terminamos juntos. Ellos comenzaron a desvanecerse en mi cabeza, mientras el momentáneo cansancio del orgasmo me cerraba los ojos. Cuando los abrí, vi el espejo que hay a un lado de mi cama. Me vi en él. Mi cuello apuntaba los primeros brillos de un sudor delicado. Mis labios estaban hinchados; me los había mordido sin darme cuenta. Complacida, volví a la cama y revisé mi celular
    
    —Buen día, mi cielo —había escrito mi novio, en inglés (ni él habla mi lengua, ni yo hablo la suya) y sin tener en cuenta la diferencia de horarios.
    
    Calculé que estaría saliendo a trabajar. Pensé en provocarlo, diciéndole:
    
    —Acabo de imaginar que tenías sexo con una amiga mía.
    
    Pero no me gustó la idea. No quería compartirle algo tan mío. Lo que sentía por Vane debía quedarse para mí, aunque lo hubiera usado a él como vía para fantasear con ella. Sí, es verdad, le debía algo a mi novio por haberlo “utilizado”, pero ¿qué?
    
    Cambié el espejo de lugar y me tomé algunas fotos. Le envié las que más me gustaron. Fue toda una sesión, porque quería ...
    ... algo vagamente elegante. En una de ellas, de mis favoritas, sólo se ven mi boca, mis labios hinchados, abiertos como en un gemido, y mis pechos descubiertos. En otra, una lámpara me ilumina desde atrás y hace que mi silueta desnuda, casi completamente oscura, se ilumine justo en el borde para mostrarle uno de mis pezones. La única en la que mostré mi cara, me tenía tapando mis pechos con el antebrazo, con el torso contorsionado en una posición de baile.
    
    —¿Cómo puede existir una persona tan linda y a la vez tan ardiente? —me escribió; supongo que en inglés esos términos suenan más inconciliables.
    
    Hubo una única foto que me gustó, pero que no le envié: era demasiado provocadora. En ella, ponía el espejo delante de la cama, me recostaba y me habría de piernas frente a él. Así, se veía en escorzo todo mi cuerpo desnudo. Mis piernas, mi vulva enrojecida, mi torso, mis pechitos y mi cara, que es “encantadora”, según dicen.
    
    ¡Quién diría que sería precisamente esa foto la que iba a precipitar los eventos que le siguieron a eso! 
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