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¡Estás embarazada!
Fecha: 01/05/2026, Categorías: Intercambios Autor: Lecter100, Fuente: CuentoRelatos
... seguía empapando su pija de fluido femenino. El negro empujó apenas, llegando hasta la vagina pero sin penetrar realmente. “Só a cabecinha” decía Thiago, pero la miró a los ojos y ella le sostuvo la mirada en silencio. Él entendió y empujó fuerte. A pesar de la lubricación natural apenas entraron 5 centímetros. La pija era enorme. Vanina agarró los marcados bíceps del mulato para sostenerse de algo. Quería que se la cojan, pero le estaba doliendo. Capítulo 8: Con O de orgasmos Rodolfo estaba horrorizado, estaban empezando a penetrar a su mujer y ella no sólo lo había permitido, sino que se agarraba fuerte del tipo que se la estaba cogiendo. “¡Vanina la puta madre!” Thiago retiraba su cadera unos centímetros y volvía a perforar. “¡te están cogiendo Vanina!” Thiago avanzaba un poco más. Ella alzaba la cadera para que sea más profundo “¡Estás embarazada la puta madre!” Y esa última frase hizo que la esposa vuelva unos segundos a la realidad, pero bastó un último empujón del negro y que los 21 centímetros de pija negra recorrieran la totalidad de la vagina y llegaran hasta el útero para que ella llegara al orgasmo temblando. Jamás había sentido así una verga así, que la llenara por completo. El masajista actuaba como si nada importara. La mujer vibraba por el orgasmo y el seguía bombeando, sacando casi todo su pene afuera para volver a meterlo por completo. Después de un rato, ya cansado de estar en cuclillas, desenvainó su pene y ayudó a ...
... que Vanina se sentara en la cama. Allí le dio un beso. La había penetrado y recién ahora la besaba. Thiago sintió en esa boca el gusto de su propia pija, y los gustos de la concha de la hembra que estaba sentada en la cama a su lado. El cornudo los miraba sentado en el piso. El masajista guio a Vanina para que se ponga en cuatro patas y empezó a chuparle desde atrás la concha. Su falta de talento pajeando mujeres lo compensaba con una gran lengua y labios gruesos. Besaba esa vulva como quien come una sandía en pleno verano, y ella volvió a conmocionarse. El negro le estaba provocando un cuarto orgasmo, totalmente distinto, pero tan increíble como los anteriores. Esta vez el masajista la dejó acabar tranquila. Incluso le acarició la espalda mientras ella temblaba por la gran chupada de concha que había recibido. Cuando notó que ya se había repuesto, la dejó en cuatro, pero hizo que apoyara el pecho sobre la cama y levante la cola. Se la iba a coger en serio. Ahora era su turno de gozar. Capítulo 9: Tan adentro como sea posible La vagina es elástica y esta habían tenido mucho juego previo, pero la poronga era muy gorda, y así como estaban Thiago empujaba sin lograr avanzar más allá de los primeros centímetros. Vanina empezó a quejarse suavemente porque su cuerpo no estaba lubricando lo suficiente, y el mulato estaba empecinado con llegar al fondo como sea. Más que penetrarla la empujaba hacia adelante en la cama. Rodolfo se paró, caminó hasta donde estaban ...