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La maestra de español (1)
Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: angelpph, Fuente: CuentoRelatos
... sonrió. Yésica: —Vas muy, muy bien. Ya casi terminas. Le hice una pregunta sobre una parte que no entendía y me dijo: Yésica: —Claro, te ayudo. Se sentó a mi lado. La mesa era para tres, así que cabía sin problema, pero el detalle era otro… Al agacharse un poco para leer, el vestido se le pegó al cuerpo, el escote se abrió más, y pude ver claramente su brasier: blanco, con encaje fino. No podía dejar de mirarla. Era como si mi cuerpo ya no respondiera a mi cabeza. Yésica: —¿Me estás escuchando? Mi mente gritaba: “¡Tócalas! ¡Agárralas ya!” Estaba a centímetros de hacerlo cuando escuché: Yésica: —¿Entonces, Ángel? ¿Entendiste? Ángel: —¿Qué? Ah… creo que no, no entendí. Yésica me miró directo a los ojos. Yo no podía sostenerle la mirada. Mis ojos se perdían entre sus labios pintados de rojo, y cada vez que ella hablaba, imaginaba cómo sería besarla ahí mismo, como ya había hecho con otras chicas… pero esto era diferente. Esto era fuego puro. Mis pies temblaban. Mi pierna se movía rápido, ese clásico movimiento involuntario de los nervios. Las manos me sudaban. La erección era tan intensa que comenzaba a dolerme. Y entonces… no aguanté más. Me acerqué y le di un beso de pico. Ella abrió los ojos completamente sorprendida. Se quedó callada unos segundos, sin decir nada. No noté que se enojara o dijera algo. No hizo esa cara seria y enojada que tanto la caracteriza. Simplemente se quedó callada. No se ...
... movía, no decía nada. Parecía que iba a hablar, pero no lo hizo. Giré mi silla hacia ella. La tomé por la espalda y la empujé suavemente hacia mí. Comencé a besarla. Al principio, vi cómo sus ojos seguían abiertos. No correspondía mi beso. Pensé que se apartaría… pero, de pronto, cerró los ojos. Esta vez el beso fue mutuo. Un beso como si fuéramos amantes que llevaban tiempo deseándolo. Era rápido, intenso. Una energía recorrió mi cuerpo. El beso pasó a uno con lengua en cuestión de segundos. Los sonidos de nuestra boca chocando se escuchaban fuerte en el salón, como si retumbaran por las paredes. Quiero aclarar que ese beso se sentía diferente. No era como los que di cuando tuve novia. Esto era inexplicable… y sumado a la adrenalina de que alguien pudiera entrar y vernos, todo se volvió más intenso. Ya caliente, bajé una de sus piernas con mi mano y comencé a acariciarle los muslos. Escuché un ligero gemido. Mi mano llegó hasta su ropa interior, y pude sentir lo mojada que estaba. Se volvió a escuchar otro gemido, esta vez un poco más fuerte. Seguíamos besándonos mientras mis dedos la acariciaban por encima de su ropa interior. Luego saqué la mano y comencé a subirle el vestido. Ella lo entendió. Se levantó ligeramente para que pudiera alzarlo bien. Dejamos de besarnos y pude ver su ropa interior… de encaje. Un conjunto hermoso. Se veía muy bien con él. El vestido quedó recogido en su cintura, dejándola expuesta de abajo. Con mis manos le quité la parte de ...