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La maestra de español (1)
Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: angelpph, Fuente: CuentoRelatos
... arriba. Quedó solo en ropa interior. Una imagen que jamás voy a olvidar. La miré unos segundos. Ella me veía con una sonrisa que se me quedó grabada. Sin decir nada, se quitó el brasier. Al fin pude ver sus tetas. No eran enormes, pero tenían el tamaño perfecto, con unos pezones color café que estaban bien duros. Yésica (agitada, tartamudeando): —Quítame el calzón… Me agaché ligeramente, aún sentado, y con ambas manos se lo bajé. Me sorprendí. Tenía una vagina depilada, cerradita, muy diferente a lo que había visto en los videos porno. Real. Única. Yésica (en voz baja): —Acércate… ¿quieres tocar mis tetas? Asentí en silencio. Empecé a acariciarlas despacio. Pellizqué sus pezones, duros como piedra. Después, comencé a chuparlas con hambre. Ella tomó mi mano y, agitada, me dijo: Yésica: —Tócame… Llevó mi mano entre sus piernas. Quiero aclarar que era la primera vez que tocaba una vagina. Nunca había llegado a eso con ninguna chica. Así que la toqué como pude, algo torpe, pero ella me guiaba. Yésica (susurrando): —Ahí… hazlo así… Sus gemidos subieron de tono. Su respiración se aceleraba. Metí dos dedos en su vagina mientras con la otra mano acariciaba su clítoris. Comencé a masturbarla como había visto en algunos videos, algo inseguro, pero le gustaba. Yésica (jadeando): —Sí… sigue, no pares… por favor… Hasta que se escuchó ese sonido típico cuando está muy mojada. Sonidos que me encantaron. Seguí hasta que ella reprimió un ...
... grito. Cerró los ojos, apretó los dientes, y sus piernas temblaron. Se vino. Tuvo un orgasmo. Después de eso, jadeaba. Su respiración era pesada. Me volteó a ver y le sonreí. Ella me devolvió una sonrisa sensual. Nos quedamos así, sin movernos, como un minuto. Mientras se recuperaba, yo me limpiaba los dedos con una hoja que arranqué de mi libreta… no sin antes olerlos. Tenían un aroma nuevo, que me gustó. Escuché cómo se reía de mí. Ya recuperada, me habló con un tono de voz que nunca le había escuchado: Yésica: —Ángel… voltéate con tu silla hacia mí. Ahora me toca devolverte el favor… Se arrodilló. Me bajó los pantalones mientras decía: Yésica: —Levántate tantito… No estaba rasurado porque lo veía innecesario al no tener vida sexual activa, pero parecía no importarle. Me empezó a masturbar. Sentí algo que jamás había sentido. Nadie me había tocado así. Y entonces, me lo empezó a chupar. La forma en que lo hacía… era como de alguien con experiencia. Se lo metía hasta el fondo. Sonaban esos ruidos de cuando se ahoga un poco. Yo solo me dejaba llevar. Disfrutaba cada segundo. Sentí que me iba a venir y le avisé: Ángel: —Ya… ya me voy a venir… Pero no se detuvo. Me vine en su boca. Tuve un orgasmo como nunca antes. Recuerdo esa imagen: Yésica, con semen escurriendo por su boca, cayendo sobre sus tetas… y cómo se lo tragaba. Una escena que jamás imaginé. Se levantó. Se sentó sobre mí, de frente, y volvimos a besarnos con pasión por ...