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La propuesta (8)
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... todas aquellas posesiones y sonreí mientras le daba un trago a ese whisky escocés, que me supo de pena. Se sentó frente a mí y me miró fijamente, ninguno de los dos decía nada. Era una especie de duelo silencioso, que solo rompió Hans para preguntarme por el sabor. ―Está bueno, eh… mmmm, se te queda un regusto en el paladar exquisito... ―No mucho, si te soy sincero…, pero me lo voy a tomar para calmar un poco los nervios… ―¿Te pone nervioso estar con mi mujer? ―Sí, bastante, aunque ¿a quién no le pondría nervioso estar con Beatriz? ―Es una mujer excepcional…, jamás pensé que tuviéramos que pasar por esto… ―Para ti también tiene que ser muy duro ―traté de empatizar un poco con él. ―Venga, termina eso y sube, Beatriz ya te está esperando… ―me cortó de golpe. Intenté vaciar el vaso con un par de tragos, pero no pude y desperdicié un centímetro de aquel whisky tan caro, sabiendo que eso le fastidiaría a alguien que apreciaba tanto aquel licor. Dejé a Hans en su sofá, sin despedirme de él, me incorporé con celeridad y encaré las escaleras del gran salón. Toqué con los nudillos en la puerta y Beatriz me pidió que pasara desde el otro lado. ―Has tardado mucho… ―me recriminó. En cuanto la vi tragué saliva y se me puso realmente dura. Beatriz se tapaba las piernas con la toalla blanca, pero en la parte de arriba tan solo llevaba puesto un sujetador de color negro y supuse que debajo tendría las braguitas a juego. ―Hans me ha ofrecido tomar algo y, ...
... bueno…, no he querido ser descortés… ―Pues cuando quieras… ―me dijo como si estuviera molesta y se tumbó en la cama. Me senté a los pies y me fui desnudando de cintura para abajo, aunque me dejé el bóxer puesto y me quité el resto de la ropa. Después me situé de rodillas ante ella y, antes de sacarme la polla, esperé a que Beatriz se fijara en cómo se me marcaba el paquete. ―¿Empiezo? ―pregunté sobándome por encima, como había hecho una hora antes frente al espejo de mi casa. ―Sí, claro… ―Y su mirada se dirigió inevitablemente a mi entrepierna. Es lo que deseaba. ―Está bien ―afirmé tirando del elástico del bóxer para que mi polla saliera despedida. No había comenzado y ya tenía una empalmada tremenda. Apoyé una mano en su rodilla y me pegué unas cuantas sacudidas, mirando fijamente a Beatriz, recreándome en el pajote que me estaba haciendo. ―¿Quieres que te la meta ya? ―pregunté. ―¿Estás a punto? ―se extrañó por lo pronto que se lo había pedido. ―No, todavía me queda, pero no quiero que pase lo del primer día… ―Pues aguanta un poquito más… ―¡Uf, Beatriz! ―resoplé―, mejor no arriesgar, estoy muy excitado. ―Y me incliné sobre ella y agarré los laterales de sus braguitas. ―¿Qué haces…? ―Quitarte esto…, así estaremos más cómodos… ―¡Jorge! ―intentó protestar, pero levantó las caderas para facilitar que pudiera quitarle su prenda más íntima. Y de repente me vi con sus braguitas en la mano y su coño debajo de mí, expuesto, abierto, húmedo, ...