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La propuesta (8)
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... a escasos centímetros de mi polla. ―Aaaah, vale, puedo aguantar un poco más sin meterla ―jadeé masturbándome frente a ella, rozando con mi capullo entre sus labios vaginales. ―Sí, mejor… Por supuesto que lo hice a propósito, esa noche podía durar más de lo normal, porque me había corrido siete veces en los últimos cinco días, así que no estaba tan desesperado por hacerlo, y seguí tirando de la piel hacia atrás, descubriendo mi hinchado glande, que se apoyó en el coño de Beatriz. Se le escapó un gemido e incluso abrió más las piernas, la muy zorra ya estaba buscando que se la metiera, pero me acababa de pedir que aguantara, por lo que me recreé en ese vaivén lento, pero efectivo. ―Aaaaah, todavía me queda un poquito…, unos dos o tres minutos… ―mentí soltándome la polla y frotándome contra su cuerpo, arriba y abajo, continuando la paja, aunque ahora lo hiciera con su coñito empapado. Le restregaba la polla entre los labios vaginales con un ritmo desesperante y Beatriz tensó las caderas, echando la cabeza hacia atrás y soltando un gemido desgarrador. Ahora ya parecía que follábamos, con el único detalle de que no se la había clavado. Era tal y como hacía con Cayetana. Estábamos «follando sin follar». Y eso lo dominaba a la perfección. Movía el culo hasta que mis huevos se topaban con su coño y descendía pasando todo mi tronco caliente por la humedad de Beatriz, hasta la punta de mi polla. Amenazaba con metérsela al acariciar su entrada, pero la dejaba otra ...
... vez con las ganas, pasando de largo. ―Aaaaaah, aaaaaah, Jorgeeee ―gimió Beatriz agarrándose a mi espalda. ―Todavía me queda otro minuto, ya queda poquito, mmmm, tenemos que aguantar otro minuto más ―jadeé en su oído, sabiendo que ella estaba al límite. A la siguiente pasada Beatriz levantó la cadera, me impidió avanzar en mi recorrido y se quedó así, mirándome fijamente, suplicándome, pero sin pedirme lo que yo quería. ―¿Qué pasa?, aaaaah, deja que siga… Bajó la mano ella misma, me agarró la polla y la puso justo sobre su coño. ―Vamos, empuja, aaaaah, no sea que me lo eches fuera… ―me pidió con un suspiro. ―Pero antes dijimos que… ―Vamos, aaaaah, métemela… métemela ya, aaaaah… Fue todo un triunfo escuchar esas palabras por boca de Beatriz. Me giré sin que ella lo viera y me fijé en la puerta de la habitación, que esta vez había dejado abierta para confirmar mis sospechas. Esbocé una sonrisa de satisfacción al distinguir una sombra justo cuando penetraba a Beatriz y ella soltó un grito de placer desgarrador. Su marido nos estaba espiando desde la puerta y aquello me dio un morbazo indescriptible. La embestí duro, con ganas, me la follé tan fuerte que de los empujones hasta levanté sus caderas de la cama y agarré una de sus piernas para que me la pasara por la espalda. Beatriz trataba de cogerme los brazos, acariciarme la espalda, apretar mi culo contra su cuerpo, completamente fuera de sí; gemía en alto y aquello me animaba a follármela todavía más ...