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La propuesta (8)
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... a lo bestia. Sentí sus dos piernas rodeando mi espalda, abrazándola, y mis pollazos rebotaban contra su coño. Yo me echaba hacia atrás y dejaba que asomara mi capullo para volver a clavársela hasta el fondo. «Mira, cabrón, mira bien cómo me follo a tu mujercita», pensé mientras movía las caderas con intensidad, sin detenerme ni un solo segundo. Una de las veces quise embestir tan fuerte a Beatriz que se me salió la polla y se quedó entre sus labios vaginales, y la froté a través de su empapada rajita, que me pedía a gritos volver a entrar en ella. Los gemidos de Beatriz subieron todavía más de decibelios. Me encantaba que por fin diera rienda suelta a su lujuria y no ahogara sus jadeos en mi hombro, y, levantando las caderas y tensando su cuerpo, me suplicó que volviera a penetrarla. ―Aaaaaah, métemela otra vez, aaaaah, métemela… ―me pidió bajando la mano y agarrándomela para situarla a la entrada de su coño. Pero yo quise hacérselo desear un poco más. Seguro que ella estaba al tanto de que su marido nos observaba como un puto voyeur desde la puerta y aparté su mano frotándome otra vez contra ella, hasta que mis huevos toparon con su culo. ―Aaaaah, métemela, aaaaah, ¿qué haces, Jorge? ―suspiró desesperada. ―¿Quieres que te folle? ―Sí, métemela, vamos… ―¡Dime que te folle! ―Venga, vamos, por favor…, aaaaah, aaaaah… ―¿Qué te pasa?, ¿estás a punto de correrte? ―Métemela, por favor…, métemela ―murmuró Beatriz mordiendo mi hombro y clavándome ...
... los dedos en la espalda. Nos quedamos quietos, mirándonos a los ojos y reanudé mis movimientos de manera muy lenta, pasándole la polla en toda mi longitud. Beatriz gimoteaba y no dejaba de suplicarme con su expresión que la penetrara y yo seguía restregándome, haciendo que cada segundo se mojara más y más. ―¡Dime que te folle y lo hago!, ¡yo también estoy a punto de correrme! ―Aguanta un poquito más, por favor… ―me pidió Beatriz. ―Está bien, y ahora dime que te folle. Quiero que me lo pidas. ―¡Fóllame! ―Otra vez, más alto… ―¡¡Fóllame!! ―¡Más alto! ―¡¡¡Fóllame, fóllame, cabrón!!!, ¿me has escuchado bien?, ¡¡QUIERO QUE ME FOLLES!!, ¡¡¡AAAAHHHGGG!!! ―gritó cuando mi polla volvió a penetrarla. Me clavó las uñas en los glúteos con rabia, desesperada, y yo busqué su boca para fundirme con ella en un morreo antes de comenzar a embestirla a toda velocidad. ―¡¡¡Aaaaah, mááááás, mááááás, fóllame, Jorge, fóllame, no pares, por favor!!! ―¡No pensaba hacerlo, joder!, ¡¡me voy a correr dentro de ti, uf!!, ¡voy a llenarte enterita!, ¿me has oído?, ¡¡voy a correrme dentro de ti!! ―Sí, hazlo, hazlo, aaaah, aaaaah, aaaaah, ¡no puedo más!, aaaaah, yo también… ¡¡¡AAAAH, AAAAH, AAAAAH, AAAAH!!! Y un tremendo espasmo sacudió a Beatriz, que se aferró a mi culo, tensó los muslos aprisionando mi espalda y echó la cabeza hacia atrás, revolviéndose de placer mientras mi polla entraba y salía a toda velocidad de su coño. Casi a la vez me vino el orgasmo y con un ...