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Aritz Guzmán, desvirgador en casa
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Gays Autor: GenteBCN, Fuente: TodoRelatos
... sexualmente inactivo en compañía de otros, al ver que estaba enchufado, a oscuras y a traición, en aquel agujero negro, me sentí bloqueado. Tanto que, además de no acabar la frase con la que iba a echarle de mi cuarto, tampoco fui capaz de moverme. (…) 3.- «Menuda lengua tienes, cabrón» (…) Solo hacía dos o tres días que Pello me había contado la historia de su último ligue. Estaba liado con un tío mayor y quería desvirgarse con él. No sé por qué, supongo que por prejuicios, daba por hecho que al burro de mi hermano se lo habían follado ya como unas quinientas veces. Pero resulta que no, que hasta ese momento él solo había ejercido de gay empotrador. Así que Pello no era el marica pasivo que yo creía, sino que era todo un semental virgen por detrás… Sorpresas de la vida. El caso es que su nuevo rollete, ese del que llevaba semanas hablándome (un maduro súper macizo, casado y padre de familia), por lo visto tenía «una tranca descomunal». Esa fue la descripción, supuse que algo exagerada, que me hizo Pello con cara de susto. —Y el tío va loco por meterme ese torpedo en el culo. Ya le he dicho que se lo tome con calma, pero creo que como no me deje pronto montar por él… —Qué. —Pues eso, que se acabará aburriendo de mí —me dijo en aquella tarde de confidencias. No era extraño que Pello me contase sus movidas sexuales mientras que yo estaba a otras cosas. Simplemente le escuchaba, con mayor o menor atención, me hacía el interesado y asentía con ...
... la cabeza. Aunque en esa ocasión añadió algo que captó mi atención a la fuerza: —¿Ninguno de tus amigos frikis de picha corta querría mojar el churro en un culito sin estrenar? —De qué coño hablas… A mis colegas déjalos en paz. —Ostia Aritz, al menos podrías proponérselo y que decidan ellos, ¿no? —Que decidan el qué. Si ni siquiera te estaba escuchando, tío pesado. —A ver, te decía que solo necesito alguien que me quite un poco el miedo. Que me abra y me ventile el culo pero sin rompérmelo del todo. Vamos, alguien que no la tenga demasiado grande… Entonces me eché a reír. A carcajadas. Y Pello se lo tomó a mal. —Pero qué gilipollas eres, ¿no? —me dijo—. En vez de tanto follaros unos a otros tirando dados, podríais echarle huevos y follaros alguien de verdad. Empezando por ti, gordo estúpido. Que te matas a pajas viendo dibujos animados. Con esos pollones enormes follándole el culo a putitas con trenzas. Estoy seguro de que si me presentase un día en vuestras partidas con faldita de cuadros… Joder, es que hasta tú me querrías dar por el culo. ¡Anda y vete a la mierda! Realmente se lo tomó a mal. Esa tarde salió de mi habitación dando un auténtico portazo de telenovela y dejándome a cuadros. Cuadros como los de esa faldita con la que me imaginé a Pello durante un momento. Una faldita y unas bragas sedosas. Sentándose sobre mis colegas y luego sobre mí. Poniéndonos el rabo super duro. Así se me puso al pensarlo. Hasta que sentí algo de grima y ...