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La propuesta (7)
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... intentaba aparentar normalidad, pero los gritos de placer de su hermana le debían estar volando la cabeza. Y a mí ni te digo. Llevaba una empalmada brutal bajo las bermudas. Se la tenía que estar follando a cuatro patas, porque ese ruido de los cuerpos al chocar era inconfundible y yo me imaginé a Álex embistiendo con su pollón a Martita desde atrás, contemplando su duro trasero y rebotando su pubis contra él. ¡Eso debía ser la hostia! Y encima, el cabrón tenía aguante. Yo pensando que era un flojo y de repente se había transformado en un jodido fucker. Se me escapó la risa, fue un acto reflejo e intenté que no se me notara, pero Cayetana se dio cuenta y me pasó la lata de cerveza. ―¿Te hace gracia? ―No…, bueno, sí, no sé, creo que tenías razón y deberíamos haber tomado el vermut dentro de casa… Entonces escuchamos a Álex. ―¡¡Aaaah, joder, me voy a correr!! ―Y después un gruñido que precedió a su eyaculación. ―Sí, sí, aaaah, no te corras dentro, aaaah ―gimoteó Marta con su particular voz de zorrita. ―Aaaaah, toma, zorraaaaaa, aaaaah, aaaaah, aaaaah ―gruñó Álex corriéndose Dios sabe dónde. Me palpitó la polla cuando escuché esas palabras y Cayetana no lo pudo soportar más, se levantó de mala hostia y se metió dentro de la casa. Yo me quedé allí, saboreando la respiración agitada de los dos después de terminar y los besos que sonaron nítidos y profundos en el eco del patio. Tuve que esperar a que se me bajara la erección antes de entrar a ...
... buscar a Cayetana y después salimos los dos a comer solos al patio. Cinco minutos más tarde, apareció la parejita; Álex con una camiseta de tirantes y bermudas; y Marta con un top blanco que dejaba al descubierto su ombligo y el tanguita del biquini. Ni tan siquiera se había tomado la molestia de peinarse y apareció con el pelo revuelto y un moño mal hecho. Sin decir una palabra, abrazó a su hermana por detrás y pegó la mejilla a su cabeza, cerrando los ojos con cara de pena. ―¡Lo siento, Caye!, antes me he pasado mucho, no quería hacerte daño, perdóname; bueno, y tú también, Jorge… ―No pasa nada ―intervine yo―. Asunto olvidado, vamos a pasarlo bien este finde los cuatro. ―¿En serio me perdonáis?, ¿Caye? ―Claro…, no te preocupes ―dijo mi novia en un tono bastante seco y después Marta vino hacia mí y me dio otro abrazo, pegando sus pezones en mi espalda, que me provocaron un escalofrío. ―Joder, Jorge, perdona, te he dejado el labio hecho un cuadro… ―Mmmm, está buenísima esta ensaladilla rusa… ―dijo Álex ajeno a las disculpas de su novia, sirviéndose la ensaladilla para él solo y dejando el plato de Marta vacío. Menudo patán. Era una polla con patas. La mayoría del tiempo pasaba completamente de Marta, solo le importaba el móvil y follársela cuando se le ponía dura, que por lo que parecía era con bastante frecuencia. Las sinceras disculpas de mi cuñada rebajaron bastante la tensión en la comida e incluso nos terminamos riendo del incidente y de la lucha ...