1. La propuesta (7)


    Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos

    ... aguantar el ritmo…
    
    ―Lo mismo eres tú el que no me aguanta el ritmo y te va a tocar ir detrás, ja, ja, ja, aunque eso seguro que te gusta… Bueno, anda, voy a ver una peli con Álex. Y tú, no sé, quizás deberías relajarte…
    
    Después soltó el trapo que reposaba en mi vientre y se quedó colgando por el medio, justo en toda mi erección, como si fuera una especie de toallero.
    
    ―Luego nos vemos, ja, ja, ja, y cálmate un poquito… ―murmuró con una sonrisa lujuriosa acercándose de nuevo a mi boca y dándome otro beso de despedida, esta vez rozando el exterior de mis labios.
    
    Me giré hacia ella y vi cómo salía de la cocina. La zorra se colocó la tira del tanguita que se perdía entre sus cachetes, y ni se volvió. No hacía falta.
    
    Sabía de sobra dónde tenía puesta la mirada.
    
    Capítulo 21
    
    Otra vez había vuelto a jugar conmigo y yo caí en su trampa, dejándome engatusar por la niñata de Marta. Me fastidiaba que me zorreara así y tenía que andarme con mucho ojo con ella después de lo que había pasado en el coche y sus posteriores acusaciones.
    
    ¡Es que no aprendía!
    
    Pero es que estaba demasiado buena y tenerla medio desnuda delante de mí todo el día en La Casona me ponía muy cachondo. Y además ahora, con el recuerdo de sus gemidos después del polvo que habían echado antes de comer.
    
    Era increíble que con lo que llevaba encima, entre lo de Beatriz, y lo de Cayetana la noche anterior, todavía Martita fuera capaz de excitarme con esa facilidad.
    
    ¡Era una puta Lolita de ...
    ... manual!
    
    Se paseaba por la casa con su culo de guarra, con esa voz ronca de zorrita consentida, con esos aires de superioridad y no era más que una pijita niña de papá, a la que se follaba el pringao de Álex cuando le daba la gana.
    
    Salí de la cocina enfadado conmigo mismo por haber entrado en su juego, pero sin poder bajar el empalme que tensionaba mis bermudas. Y al pasar por el salón, me encontré a la parejita acurrucada y viendo la tele mientras Marta subía uno de sus muslos sobre el regazo de Álex.
    
    Me tumbé en la hamaca bocabajo y desperté un rato más tarde con unas manos que masajeaban mi espalda. Al girarme vi a Cayetana echándome crema solar y se recostó sobre mí, dándome un beso en el hombro.
    
    ―Te estás abrasando ahí al sol…, llevas un par de horas dormido…
    
    ―¡Gracias, Caye!
    
    ―Mi hermana y Álex acaban de irse al pueblo, me han dicho que tenían que comprar unas cosillas…
    
    ―Sí, algo me ha comentado Marta, nos querían invitar a cenar y tal…
    
    ―Ah, pues no lo sabía. Ya teníamos un par de pizzas en el congelador, no hacía falta que compraran nada.
    
    ―Pues llámala y díselo…
    
    ―Bah, paso, a ver si están un rato en el pueblo y nos dejan tranquilos ―dijo Cayetana sin dejar de masajearme.
    
    Estaba de maravilla tomando el solecito y sintiendo las manos de mi chica recorriendo mi espalda. Se había sentado sobre mis glúteos y clavó sus dedos en mi cuello.
    
    ―Estás muy tenso…, tienes esta zona muy rígida. Creo que yo estoy igual…
    
    ―Te pones así cuando estás con tu ...
«12...789...19»