1. Culeándose a su recatada madre por desquite 2


    Fecha: 16/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos

    ... llena de vida que sería capaz hasta de ponerse a culear con un regimiento entero si es que este estuviera disponible.
    
    Mónica con un sinfín de pensamientos lujuriosos, que la asaltaron en esos momentos, aún estaba en la cocina sin saber qué hacer con las verduras que había recogido y que aun mantenía en sus manos. Estaba sintiendo oleadas de escalofríos y fogosidades. Estas eran un autentico deseo sexual que le estremecían y recorrían su cuerpo de la cabeza hasta los pies. De reojo comenzó a mirar a su hijo que este, según ella veía, seguía inmiscuido en su revista deportiva. La hembra se olvidó completamente de la conversación que ellos solo hace menos de una hora habían mantenido. Ahora con sus confusos sentidos captaba algo extraño tanto en el ambiente como en su cuerpo, como si este estuviese a punto de descontrolarse hormonalmente hasta explotar de extrañas sensaciones lujuriosas. Sentía que por ahora sus auténticas ganas eran de ir hasta el comedor y abordar a su hijo para ponerse a coger con él encima de la mesa hasta quedar muerta de calentura orgásmica. Deseaba intensamente quedar con su cuerpo totalmente embadurnado de semen incestuoso. A la misma vez de ella misma rosearlo con su vagina y dejarlo a él completamente empapado con sus propios jugos vaginales, tal cual como habían quedado ambos la noche anterior, pero ahora aun mas. Mientras la mujer se encontraba sumida en un mar de morbosidades, Laureano desde su ubicación la veía como ella extrañamente movía sus ...
    ... muslos dando la impresión de que con estos contraía su vagina, por lo que se dio a poner en el acto en plan de asalto: —¡Mamá! ¿¡Te puedo hacer una pregunta, pero sin enojarte!? —Sí cariño. Por supuesto que sí. ¿Qué quieres preguntarme? —le respondió Mónica aun conteniéndose de las tremendas ganas que le habían bajado de ponerse a coger, y a la vez deseando que la pregunta de su hijo fuera en relación con lo que ellos habían hecho en la recién pasada noche. —¿Aun estás segura de todo eso que me dijiste cuando hablamos en mi habitación? —Laureano sabía que esta conversación era decisiva. O se llenaba de gloria, o simplemente lo molían a palos. —¿De la conversación que tuvimos? —Le respondió su madre haciéndose la ignorante sin saber ella misma porque lo estaba haciendo. —Si mamá de la conversación que tuvimos en mi habitación. ¿Aun piensas igual? Mónica aun tenía la capacidad de razonar a medias. Si bien ella extrañamente ya estaba deseando que alguien le metiera algo por su parte intima, aun no era capaz de atreverse a insinuarse con su hijo. Aunque la pregunta que este le hacía por alguna enfermiza razón le encantaba, por lo que se dio a contestarle con la verdad. Y la verdad era que extrañamente todavía ya no estaba tan segura de lo que habían conversado y del acuerdo en que se comprometieron. —Es que no lo sé. Laureano creo que estoy algo confundida. —Su respiración ya era entrecortada, hasta tragar saliva le costaba. —¡Je! O sea ¿¡Ya no estás tan segura de que no volvamos ...
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