1. Esa no es tuya


    Fecha: 26/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos

    ... agolpaban en su mente de forma atropellada. En esa lucha se encontraba, absorta e incluso atormentada, cuando volvió a la realidad al escuchar cómo Jorge la llamaba desde la cancha. “¡Lidia, ven, ya hemos acabado!” –gritó.
    
    Su esposa se incorporó de su asiento, y con cuidado superó los grandes escalones para bajar a pie de cancha. Una vez allí, levantó su mirada hacia su marido y quedó verdaderamente impresionada al verlo junto al nuevo monitor. Jorge medía 1,80 cm., no era un hombre bajo ni mucho menos, pero al verlo junto al espectacular negro de casi 2 m. a su lado, parecía un niño. Cuando llegó junto a ellos, le pareció que se trataba de un auténtico coloso, y no sólo por su altura, sino también por sus enormes espaldas, que parecían interminables. Jorge la agarró por la cintura y le dio un cariñoso beso en los labios.
    
    –“Hola, cariño, ¿qué haces aquí?” –le preguntó.
    
    –“Me aburría en la piscina y decidí venir a buscarte” –mintió, mientras su mirada se desviaba sin solución hacia la imponente figura que se encontraba a su izquierda.
    
    –“Mira, te presento a Serge, que me va a entrenar mientras David se recupera del tobillo. Serge, esta es mi mujer, Lidia” – dijo, mientras observaba con curiosidad y algo de malicia la impresión que el hombre de bronce producía en su mujer.
    
    –“Encantado” –pronunció con un tono tan grave que parecía inhumano, y se agachó para poder propinar dos besos a una Lidia absolutamente estremecida.
    
    A continuación, se separó de la pareja y ...
    ... se encaminó a un banquillo en donde estaba su equipo de tenis. Jorge guiñó un ojo a su mujer y acompañando sus palabras con un movimiento de cabeza, le preguntó con intención mientras sonreía –“¿Has visto?”.
    
    –“¿Qué quieres decir?” –respondió molesta. Y sin darle opción a que la contestara, se giró con intención de dirigirse a la puerta cuando comprobó que la figura de David se encaminaba hacia ellos.
    
    –“¡Hola, pareja!” –saludó divertido pocos metros antes de llegar.
    
    –“¡David, parece que casi no cojeas ya!” –respondió Jorge jovialmente.
    
    –“No estoy mal, pero aun duele” –contestó ya en su presencia. –“La semana que viene estaré perfectamente. Mientras, ¿qué tal con Serge?” –preguntó a Jorge pero dirigiendo su mirada a Lidia.
    
    –“¡Impresionante, le pega más duro que tú!” – contestó Jorge sonriendo.
    
    –“¡Hola, David! –intervino Serge que se había acercado desde el banquillo, extendiendo la mano en dirección a su interpelado.
    
    –“¿Qué tal con tu alumno? –respondió chocándola con la de Serge.
    
    –“Bien, bien, aunque he comprobado que podemos mejorar algunas cosas” –pronunció como un trueno desde lo alto.
    
    Mientras tanto, Lidia se había quedado petrificada al ver a Serge acercarse al grupo con el torso desnudo, pues cuando David llegó se acababa de quitar el muy sudado polo, luciendo unos pectorales y unos abdominales inhumanos, cuyas formas se acentuaban por los reflejos que su piel sudada producía bajos los rayos de un sol de justicia. Y cuando éste se giró de nuevo ...
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