1. Esa no es tuya


    Fecha: 26/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos

    ... preocupa” –insistió Lidia. Es que desde anoche estoy distinta. Me…me… ¡Me he tenido que cambiar dos veces esta mañana!” –confesó ruborizada.
    
    –“¿Siii?” –respondió Jorge con malicia mientras sonreía pícaramente.
    
    –“¡Déjalo, por favor, no es una broma, me siento mal! ¿Es que no lo entiendes? Incluso cuando he visto a Serge…” –se detuvo en seco y agachó su cabeza recostándose hacia atrás soltando la mano de su marido.
    
    –“Te gusta, ¿eh? No me extraña… ¡Es imponente! Pero escúchame, somos mayorcitos. Esto es fácil. Si quieres, mañana mismo nos vamos a casa, pero piensa que estamos en un lugar en el que no nos conoce nadie, y tampoco somos los únicos que tenemos aventurillas. A fin de cuentas, nosotros no andamos con mentiras. Follamos juntos, solos o como nos da la gana sin tener que dar explicaciones. Si quieres que repitamos, David está dispuesto, y si no, pues simplemente ocurrió, nos divertimos y lo recordaremos cuando queramos. Punto. Él no va a contar nada, de eso estoy seguro, y tampoco te preocupes por mí, porque lo que más me importa es que disfrutes; conmigo, con los dos… Cuando se acaben las vacaciones, el asunto se acabó también.”
    
    –“Yo no quiero estropearte las vacaciones. Sé que ayer lo pasaste bien, y ahora sé que no te importa, pero yo no estoy segura de nada. Tú dices que David es discreto, pero… no me fío mucho de él” –dijo disgustada.
    
    –“Pues insisto en que no te preocupes, pero de todas formas haré lo que tú decidas, piénsalo. Ten en cuenta cómo lo ...
    ... pasaste y cómo lo puedes llegar a pasar, lo cual, según me cuentas, parece que no te disgusta…” –insinuó Jorge mientras llamaba de nuevo a la camarera para pedirle otro par de cervezas. –“Decididamente, quiero que esta chica se una a nosotros, no siempre va a haber mayoría de hombres” –bromeó una vez más Jorge, y Lidia no tuvo más remedio que reírse de las ocurrencias de su marido.
    
    Aprovecharon que tenían una de las mejores mesas de la terraza y ya comieron allí. Tomaron café y pidieron un par de gin–tonics para alargar la sobremesa. Lidia estaba más tranquila y relajada, parte por la actitud y las palabras de Jorge, parte por el alcohol que empezaba a hacer su efecto. La conversación que mantuvieron giró en torno a los cursos de gimnasia acuática, y rieron con ganas ante las ocurrencias de Jorge, que se burlaba de Lidia haciendo hincapié en las edades de las mujeres que acudían a dichas sesiones, e ironizando sobre los ejercicios que allí se realizaban.
    
    Cuando Jorge se terminó su bebida, inquirió a su mujer si le apetecía tomar otra, a lo que está respondió que prefería “tomar” otra cosa. Inmediatamente, Jorge pidió la cuenta a la camarera y la hizo efectiva mientras miraba burlonamente a su mujer, insinuando con gestos la posibilidad de que la camarera los acompañara al apartamento. Llegaron enormemente excitados y tardaron escasos segundos en desnudarse y tumbarse abrazados en la cama, que ni siquiera deshicieron. Tras numerosos besos y caricias, Jorge dirigió su mano ...