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Otra pareja cualquiera
Fecha: 28/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: LIDIA, Fuente: TodoRelatos
... vernos…creo que… joder…viene gente creo —Me importa una mierda —escupió ella, sin parar. Siguió mamándosela con decisión, tragando cada centímetro hasta que sintió el cuerpo de Gabriel tensarse y su leche caliente explotar en su boca. Soraya la mantuvo unos segundos, saboreándola, y luego se levantó y le estampó un beso profundo, pasándole el semen a la boca. Después se relamió con satisfacción, encendiendo otro cigarrillo sin prisa. —Estás muy rico, conejito —se burló con su risa musical—. ¿Vas a seguir trotando o nos vamos a tomar un refrigerio por ahí? Gabriel, con la respiración agitada y la ropa todavía a medio subir, asintió pensando en lo bien que le vendría una cerveza fría. CAP III El refrigerio fue rápido y distendido. En una terraza cercana al paseo fluvial, Soraya pidió una coca cola, mientras que Gabriel, todavía con la cara encendida tras la carrera y la felación, se tomó una cerveza para recuperar el aliento. Durante un rato, Soraya le permitió hablar con cierta libertad de sus cosas: motos, coches, alguna tontería sobre el motor de su coche, detalles que a ella le daban igual pero que escuchaba con la condescendencia de quien contempla a un niño ilusionado con un juguete. Asentía, sonreía, le acariciaba de vez en cuando el antebrazo, y pensaba para sí lo guapo que era, lo bien que le sentaban esas mallas marcando la forma de su polla, y lo bueno que estaba, ya que ella le alentaba a que se cuidara haciendo ejercicio. Le gustaba que ...
... mantuviera el cuerpo cuidado para ella, aunque no compartiera en absoluto su pasión por el mundo del motor. Cuando terminaron de beber, Soraya pagó la cuenta —no era negociable—, y se levantó con decisión. —Vámonos. Tienes que ducharte que apestas y hemos quedado con Lili y María para comer algo en el centro comercial, y luego vamos de compras. Nos cambiamos, ¿no vas a ir así no? —Claro, cariño —respondió Gabriel, acostumbrado a seguirla sin rechistar. En el centro comercial, el ambiente estaba animado, familias y grupos de amigos llenaban las mesas del restaurante donde se reunieron. Soraya saludó a sus dos amigas con seguridad y besos en la mejilla, y presentó a Gabriel con un gesto distraído, como quien enseña un perro educado: —Ya lo conocéis, mi cosita. Lili y María rieron, y a Gabriel no le quedó más remedio que sonreír también, ligeramente avergonzado. Mientras comían, Soraya charló animadamente con ellas, y él participó poco, entretenido con su plato y procurando no interrumpirlas. Tras el café, se dirigieron juntas a las tiendas. Soraya, con una naturalidad aplastante, le entregó varias bolsas apenas entraron en la primera tienda, y desde ese momento Gabriel se convirtió en el porteador oficial de las tres mujeres. Caminaba detrás, cargando ropa, cajas de zapatos y alguna bolsa de cosméticos, mientras Soraya y sus amigas probaban prendas, comentaban precios y reían entre ellas. —Tienes suerte con Gabriel —dijo Lili, admirada—. El mío es incapaz ...