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Cuando descubrí el otro lado del placer
Fecha: 31/05/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... casa? —La misma. Una maestra en ciertas artes que no se enseñan en la escuela —guiñó un ojo—. Descubrí que me gustaban las mujeres, claro, pero también... otras cosas. Fue una revelación. Debería haberme enfadado. Debería haberle partido la cara allí mismo. Pero en lugar de eso, sentí cómo mi miembro se endurecía, reaccionando a la imagen mental de un joven Emilio masturbándose con nuestras prendas íntimas, descubierto y después iniciado por la Pepi. —Vaya —murmuré, intentando mantener la compostura—. Eso es... interesante. —¿Verdad que sí? —respondió, y noté cómo su mirada bajaba hacia mi entrepierna—. Parece que la idea te gusta. —No lo negaré —admití, sintiendo cómo el calor subía por mis mejillas, y no era solo por el agua caliente del jacuzzi—. Hay algo... excitante en imaginarlo. Emilio se acercó aún más, hasta que nuestros muslos se tocaron bajo el agua. Sentí su piel contra la mía, caliente, firme, electrizante. —¿Quieres que te cuente más? —susurró, su voz grave enviando escalofríos por mi espalda—. ¿O prefieres que te lo demuestre? No respondí con palabras. No hizo falta. Mi mano encontró su camino bajo el agua, hasta posarse sobre su muslo, sintiendo la dureza de sus músculos bajo mis dedos. —Ven —dijo, levantándose y tendiéndome la mano—. Conozco un lugar más... privado. Lo seguí sin dudar, a través de pasillos y escaleras, hasta una pequeña habitación con una cama estrecha. En cuanto cerró la puerta tras nosotros, dejó caer su ...
... toalla, revelando un cuerpo que parecía esculpido por un artista obsesionado con la perfección masculina. Y lo más impresionante: una erección que apuntaba directamente hacia mí, como una brújula señalando el norte. —Joder —murmuré, incapaz de apartar la mirada—. Eres... impresionante. «¡Madre mía! ¿Y esto pretende metérmelo? Es como un bate de béisbol. Nunca me han follado con algo de semejante calibre... aunque, la verdad, me muero de ganas de probarlo». —Y tú no estás nada mal para tu edad —respondió, acercándose y quitándome la toalla con un movimiento fluido—. Siempre me pregunté cómo serías desnudo. Ahora lo sé. Sus ojos recorrieron mi cuerpo con apreciación, deteniéndose en mi erección. —La verdad es que te imaginaba con algo más mortecino —sonrió, acercándose más—. Pero veo que está bien vivo y saludable. Sin previo aviso, Emilio extendió su mano y tomó mi miembro, acariciándolo suavemente. Luego, con un movimiento que me dejó sin aliento, acercó su propio pene al mío y comenzó a frotarlos juntos, sosteniendo ambos en su mano callosa. «Dios mío, qué sensación... La piel de su verga es tan suave contra la mía, pero su mano es áspera, fuerte, masculina. Es como sentir dos texturas opuestas a la vez, la seda y la lija, el terciopelo y el cuero. Y el calor... joder, el calor que desprende su cuerpo es como un horno». Sin pensarlo, extendí mi mano y también tomé su miembro. Era grueso, duro como el mármol pero con una piel sorprendentemente suave. Nos ...