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Intercambio entre hermanas - completo (cap. 03)
Fecha: 04/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
... a cambiar de mano para poder ocultarla de mi vista mientras se tocaba por encima de la falda. Sus ojos brillaban y estaban semicerrados, y los labios se hallaban apretados formando una línea recta, haciendo juego con el rictus de su ceño. ¿Qué coño le pasaba?, me pregunté. Pero no había que ser muy hábil para entenderlo: Ana estaba a una fracción de segundo de correrse en sincronía con la niña que fue y que moría de placer dentro de la historia que le estaba relatando. Solo fue una visión fugaz, porque Ana se percató de que yo había vuelto al presente y se recompuso a toda prisa. A continuación rió y aplaudió para dar por terminada mi historia, antes de excusarse para ir al baño a toda prisa. Mientras se levantaba, la falda se le recogió unos centímetros por detrás. Y, sin gran esfuerzo, pude ver como varias regueros de flujo se escurrían como riachuelos por sus muslos, empapando las medias y el liguero con su humedad más íntima. * Tardó bastante en volver. Se veía que esta vez la cola de los lavabos no la amilanó… O que precisaba más tiempo del habitual para hacer en el baño algo más que orinar. Cuando al fin volvió, sonreía y el rictus de su ceño se había evaporado. Se sentó como si nada y preguntó fingiendo desinterés. —¿Y al fin que pasó? —En realidad… nada. Me miró extrañada. —¿Nada? —No… te lo aseguro. Una vez que tu orgasmo terminó, mis piernas me obedecieron y me fui. No quería ni pensar en que te levantaras para ir al baño y que me ...
... pillaras allí. Además, algunas luces se encendieron en el hall y la casa cobró vida. Su sonrisa pícara volvió a dibujarse de nuevo en su rostro. —¿Y no necesitaste ir al baño para…? Bueno, ya sabes… —¿Para lo mismo que tú has necesitado ir hace un momento…? Soltó una carcajada y se ruborizó. —¿Y tú qué sabes para que he necesitado ir…? Serás asqueroso… Le di un pequeño toque en la nariz, conciliador. —Bueno, vale, si quieres lo dejamos en empate… —propuse—. Yo también me pasé por el baño un par de minutos… —De acuerdo, acepto… —confirmó tendiéndome una mano. Yo se la di sin reservas y el apretón de «acuerdo mutuo» fue sincero y caluroso—. Solo te diré una cosa… —¿Qué cosa? —me interesé. —Pues que espero que los dos minutos en el baño te fueran tan provechosos como lo han sido para mí. Reímos cómplices y acordamos dar por terminada la noche. * Cuando le resumí la velada a Marta poco después, los dos ya en la cama, mi mujer se sintió tan acalorada o más que Ana. O al menos eso era lo que me confesó y que yo pude comprobar algo más tarde. —Creo que ha sido una noche fructífera —comentó cuando finalicé mi narración. —¿De verdad lo crees? —pregunté. —Sí… —sonrió acariciándome la mejilla—. Habéis roto el hielo, lo que nos facilita seguir con nuestro juego… Y te liberas de ese peso que has llevado a las espaldas desde que ocurrió el «incidente» que tanto te ha quemado por dentro todos estos años. —Sí, tienes razón… —asentí—. Necesitaba ...