1. Intercambio entre hermanas - completo (cap. 03)


    Fecha: 04/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos

    ... amor de dios…! Por mucho que en otro tiempo hubiera pensado en hacerlo para descargar mi sentimiento de culpa.
    
    Mi mujer, al ver que no respondía a su último mensaje, insistió.
    
    MARTA: No me digas que no la recuerdas… hemos hablado de ella un millón de veces…
    
    FRAN: Por dios, Marta, claro que la recuerdo… Pero cómo le voy a hablar de eso!! Me muero de la vergüenza… Seguro que se pilla un mosqueo de la hostia y me manda atpc…
    
    MARTA: No seas bobo, cariño, tú métele un par de chupitos extras y así no solo no se mosqueará, sino que la pondrá cachonda… Hazme caso, amor, que de lo que nos gusta a las chicas sé yo más que tú…
    
    Le di un par de vueltas en la cabeza. Tal vez Marta llevaba razón. Contar lo sucedido a Ana podía ser una manera de expulsar los demonios que me habían quedado tras el «asunto» y que aún a veces me perseguían. Pero aun así me parecía una barbaridad. Incluso lo había guardado para mí más de cinco años antes de atreverme a contárselo a mi mujer. Me esperaba de Marta que me mirara como a un cerdo miserable, que era como yo me había sentido por mucho tiempo
    
    Pero, muy al contrario, Marta se lo había tomado a broma y me hizo repetírselo hasta tres veces. La tercera mientras cabalgaba sobre mi verga gritando mi nombre y pidiéndome más adentro… más adentro…
    
    Le di varias vueltas, angustiado, aprovechando que Ana tardaba. Al final, tuve que reconocer que quizá era el mejor momento y el mejor entorno para soltar aquel lastre que aún me pesaba dentro. ...
    ... Así que le contesté a Marta con un «tal vez».
    
    FRAN: No sé, déjame que lo piense… A lo mejor…
    
    MARTA: Venga, ese es mi chico! Dale duro… jajaja.
    
    FRAN: Bueno, ya te contaré. Te dejo ahora que ya vuelve.
    
    —Uff… —se quejó Ana al llegar—. Hay una cola de mil demonios. En las discos de Barcelona pasa igual. Yo no entiendo por qué hacen unos sitios tan grandes con unos baños tan pequeños… es de locos… Total, que me he quedado como estaba, tendré que volver a intentarlo más tarde.
    
    —Tranqui, podemos hablar de algo mientras se vacía el local… —repliqué y señalé mi reloj—. Me consta que a partir de esta hora la gente empieza a irse para seguir la fiesta en sitios más… íntimos… Habitualmente en casa de alguien.
    
    Los ojos de Ana chispearon por un segundo.
    
    —¿Te refieres a que… se reparten por casas particulares para… follar…?
    
    El trago de cerveza se me fue por el lado equivocado y tuve que toser para no ahogarme. Aquella frase en la boca de Ana era la que menos me habría podido esperar. Me pregunté si Marta tendría razón y si a Ana le iría el juego del tonteo y del calentamiento verbal. No tenía nada que perder, así que decidí probarlo para descubrir por donde iban los tiros.
    
    —Y en Barcelona, ¿qué? —pregunté con gesto lascivo—. ¿La gente cuando liga en las discos no se va a follar a casa? Espero que por allí no se haga solo en los lavabos o en la calle, porque sería una pena con lo bien que se folla en un buen colchón.
    
    Me devolvió la sonrisa y le añadió un toque de ...
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