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Intercambio entre hermanas - completo (cap. 03)
Fecha: 04/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
... diablillo. —Pues ahora que lo dices… —replicó sin cortarse lo más mínimo—. Donde se debe de follar a tope en los baños es aquí en Madrid… Eso justificaría que estuvieran todo el tiempo petados. La sonrisa se me congeló en los labios. —¿No has bebido un pelín de más, cuñada? —alcancé a contestar. —De todas formas —prosiguió, esta vez con expresión tímida—. Yo de eso no sé mucho. Solo salgo con mi novio desde hace tiempo, así que de ligar nada de nada. Hubo un momento de silencio, pero Ana lo rompió enseguida. —Pero dime… —volvió a la carga, morbosa—. Tú, cuando ligas, ¿dónde te follas a la chica…? —El atrevimiento de Ana al hablar de aquella manera me anunciaba que quizá estaba más achispada de lo que había supuesto. O que Marta tenía más razón que un santo—. Porque en casa con tu mujer cerca no parece el mejor sitio… jajaja. No supe qué contestar a aquel comentario audaz, así que decidí decir la verdad. —Por dios, Ana, que tengo treinta y tantos y hasta peino algunas canas… —dije con tono mustio—. Para mí lo de ligar y follar por ahí se acabó hace tiempo. Además, con Marta no necesito para nada buscar fuera de casa… Ana sonrió, engañadora. —Treinta y cuatro, Fran, no te las des de viejales —replicó—. Anda, cuñado, que solo me sacas diez años… Además, yo lo que veo es a un tío la mar de interesante, con esas cuatro canas en las sienes que te sientan genial. Y, si fueras de vez en cuando al gimnasio, estarías hasta buenorro. No pude evitar ...
... sonrojarme. —Ana… no me eches piropos, porfa, que no te pienso llevar al cine y comprarte chuches como cuando tenías catorce años… Reímos los dos a coro. —Qué tiempos aquellos… —suspiró apoyando el mentón en una mano—. ¿Te acuerdas? —Yo, perfectamente… —respondí—. ¿Y tú? —Ya te digo que si me acuerdo… —dijo y puso ojos soñadores—. Contigo he visto las mejores películas de mi vida… Y he comido más chuches que con nadie… Me atiborrabas, Fran, y yo estaba encantada de ir contigo al cine… Sobre todo porque no había nadie más en la casa que quisiera venirse con nosotros. Yo creo que me consentías demasiado… —Nada era demasiado para una niña encantadora como tú… —me atreví a piropearla—. Y cómo te gustaban las chuches, golosona… sobre todo las de chocolate. Un nuevo silencio se cernió sobre los dos… —¡Tengo una idea! —dijo de pronto—. Aunque no tiene que ver con lo del cine y las chuches, sino con lo otro… —¿Lo otro…? —pregunté sin entender. —Sí… ya sabes… —aclaró—. Lo de… follar… Ana no hizo ni un solo gesto al decir la caliente palabreja, pero yo volví a ruborizarme. Tragué saliva y esperé atento su siguiente frase. ¿Qué coños iba a proponerme Ana? Joder, intenté disimular el nerviosismo dando un trago a mi cerveza y noté como la mano me temblaba. —Si… verás… ¿Por qué no me cuentas una historia picante? * Me quedé callado más tiempo del normal, alucinado, por lo que Ana insistió. —Pero no vale una historia inventada o que hayas visto en una ...