1. Intercambio entre hermanas - completo (cap. 03)


    Fecha: 04/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos

    ... echándose las dos manos a la cara. Ahora la que se había ruborizado hasta las raíces del cabello era ella—. ¿Me estaba haciendo una… una… paja…?
    
    —Sí, eso es… —confirmé expulsando todo el aire que había contenido hasta ese momento.
    
    —¿Y tú me mirabas…? —me dio una suave bofetada y se echó para atrás—. ¿Te quedaste mirando, so cochino…?
    
    Me acojoné… Había estado seguro de que iba a pasar exactamente lo que ahora ocurría. Lo sabía, ¡joder! La había fastidiado de veras.
    
    —Lo siento… te lo prometo… sé que no debí…
    
    —¿Lo sientes, dices…? —Su expresión era de profundo desagrado—. ¿Lo sientes... marrano…?
    
    Iba a cogerla del brazo, esperando que su siguiente movimiento sería salir de nuestro rincón en la disco y echar a correr, cuando lanzó una carcajada y comenzó a reír descontrolada.
    
    —Jajaja… Me viste hacerme una paja y te quedaste alelado… jajaja… Pero, por dios, cuñado, mira que eres bobo…
    
    —Joder, Ana… no me fastidies… —el corazón me latía a mil por hora. ¿Me estaba vacilando…?
    
    Por fin se serenó y volvió a hablar de forma normal.
    
    —¿Y entonces que hiciste…? —espetó irónica y aún con la risa pintada en su rostro—. ¿Te largaste acojonado?
    
    Tras su arranque de hilaridad, mi rubor se había disipado y lo que ahora tenía era un ataque de mala leche.
    
    —Mira, Ana… —le dije, agarrándole de un brazo—. Yo tenía veintimuchos años y tú quince. Hostias, si hasta llevabas puestos los brackets en los dientes… ¿Qué quería que hiciera? ¿Qué entrara en la ...
    ... habitación y te la metiera en la boca como en las estúpidas películas porno?
    
    —Jobar, Fran, qué explícito eres… —se quejó medio en broma.
    
    —¿Sabes lo que podía haber pasado si me pillan tus padres o tu hermana? —proseguí, enfadado—. Pues que me habrían echado de aquella casa a patadas… Y con razón.
    
    —Vale, vale, tío… —se disculpó—. Ya lo he pillado… Pero suéltame el brazo, que me haces daño.
    
    —Además… —tomé el último trago del tequila y la miré fijamente. Había relajado el ceño y ahora me atrevía a sonreír—. La historia no acaba aquí. ¿Quieres que siga o ya te vale con lo que te he contado?
    
    Ana volvió a colocarse en su posición de escucha interesada y me conminó a seguir.
    
    —Sigue… por dios… me tienes en ascuas… —pidió—. ¿Como iba vestida?
    
    Inspiré con fuerza y continué mi relato.
    
    —Estabas tumbada en el sofá con la cabeza apoyada en el brazo más cercano a la puerta, de modo que me dabas la espalda. Y Llevabas puesto el uniforme del colegio. Ese de la falda tableada de tonos rojizos y las medias verdes.
    
    —¿Los leotardos…?
    
    —Sí, era febrero, ya te lo he dicho…
    
    —Ah, es cierto, sigue… vamos… no pares…
    
    —Te habías levantado la falda y te estabas tocando el chochito con una mano, mientras con la otra sostenías una revista de chicos haciendo gimnasia o algo así. En realidad no la vi mucho porque enseguida la tiraste al suelo y salió de mi campo de visión.
    
    —No sé si creerte… —dijo de pronto—. ¿Con qué mano me tocaba… ahí abajo…? ¿Con la izquierda… o con la ...
«12...8910...14»