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Ayuda entre hermanas (FINAL)
Fecha: 08/06/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos
... la puerta fue como un disparo. Me incorporé, sobresaltada. Diana no se movió. La puerta se abrió sin permiso y ahí estaba Bárbara. Entró. Cerró la puerta detrás de sí. Se quedó parada, mirándonos. No dijo nada. Sus ojos eran cuchillas. Me sentí desnuda aunque tenía pijama puesta. —¿Todo bien? —preguntó, sin tono, sin emoción. Yo abrí la boca para decir algo, lo que fuera, pero no salió ni una sílaba. Diana tampoco respondió. El silencio llenó el cuarto, se metió en cada rincón, se metió bajo las uñas. Mamá caminó hacia la ventana. La cerró. Eso terminó de matar el poco ruido de fondo que teníamos. —Lola. Diana —dijo, apenas girando el rostro—. Sé exactamente lo que hicieron. La frase no era un golpe. Era un terremoto. Todo el cuerpo me tembló. Sentí cómo la sangre se iba de las manos, de las piernas, de la cabeza. No podía mirar a mi hermana. No podía mirar a mamá. Sólo podía mirar el piso y desear que se abriera y me tragara. —¿Y qué vas a hacer? — preguntó Diana, por primera vez en mi vida su voz estaba despojada de toda autoridad. No había ironía, sarcasmo ni seguridad. Hasta podría decir que le temblaba un poco. Mamá no contestó, en cambio me miró fijamente. Me volví de piedra. —Desnúdense. Y lo hicimos sin pausas ni ceremonias, las blusas, brasieres y bragas volaron. En cuestión de 20 segundos, estábamos ahí: dos jóvenes desnudas y tiritantes frente a una mujer madura y hermosa que parecía dominarnos con la pura ...
... mirada. —Entonces… Lola, repíteme cuál era su plan. —Nosotras … — la voz, lo juro, me salía apenas — planeábamos… planeábamos coger contigo… o algo. Y por eso… —Y por eso se la chuparon a su padre… — completó la frase mamá. Miré de reojo a Diana, quien ni siquiera se atrevía a levantar la mirada. —Cuando primero me confesaste su plan pensé que era algo… ¿cómo decirlo? Un juego de “niñas”, que simplemente es cosa de la juventud querer explorar su sexualidad y ver hasta dónde puede llevarlas el placer. Jamás creí que fuera una obsesión para ustedes. Escuchábamos casi conteniendo la respiración, cada una de las palabras de Bárbara mantenía el suspenso. Sin saber por qué, busqué tímidamente la mano de mi hermana, y al encontrarla la apreté. Ella respingó suavemente, pero luego correspondió al gesto. —Lo que hicieron recién me deja ver que no sólo están empecinadas con esta idea, sino que además están dispuestas a desbaratar todo con tal de conseguirlo… Mamá tomó un respiro, nos miró de soslayo y luego simplemente ordenó. —Las 2, pónganse en 4 sobre la cama, con el culo apuntando hacia mí. Lo hicimos sin chistar. Era una posición extremadamente vulnerable, pues no sólo sentía cómo mis nalgas se abrían, dejando a la vista mi vagina y mi ano, sino que no podía ver a mamá, lo cual le confería un poder etéreo y terrorífico. —Bien, pues tendrán lo que quieren. Esa, definitivamente, no era la respuesta que Diana o yo esperábamos. Giré la cara para ver a mi hermana, que ...