-
Fany, la cornuda, capítulo 6
Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos
... pero no parecía que la cita improvisada fuera a acabar igual de rápido. Se quedaron charlando largo rato, de cualquier cosa primero, como poniéndose al día, compartiendo todo eso que habían vivido en todo ese tiempo y no lo sabían uno del otro, porque aunque cercanos por sus relaciones personales, nunca habían cruzado palabra realmente. Se sentía como una conversación con un viejo amigo al que no habían visto en toda la preparatoria y le contaban todo de golpe y torpemente, sin un orden ni sentido, solo hablando, solo pasando el rato uno con el otro. Paulina sentía que todo era un poco irreal. Como si la tarde se hubiera transformado en algo más suave, más espontáneo, más libre. Más emocionante. La charla no solo fluía, crecía y se hacía más interesante, más divertida, más fácil y real. Y cuando menos se dieron cuenta, llegaron al tema de dónde salió todo. —Pues que pendejo la neta —dijo él con desparpajo. —Sí. La verdad es que sí —decía Paulina con melancolía calma, de esa que te da cuando te sacaste de tanto llorar—. Yo… Él era todo para mí, ¿sabes? Nunca ni siquiera pensaba en otro wey, ni siquiera me lo planteaba, como si no fuera ni siquiera una posibilidad. —Sí, te entiendo por completo. —Se sentía como algo mmmm real, importante, nuestra relación. —Y ahora él lo arruinó. —Exacto. —Y encima con esa vieja —dijo haciendo cara de asco. Reían, ella le golpeaba el hombro. —¡Malo! Jajajajaja. —No mames, tenerte a ti, y ponerte los cuernos ...
... con ELLA. —Ay, no seas exagerado, no es fea… —pensaba—. Nah, no es fea. Solo equis. —Eso mismo, y engañó a una chica linda, sexi, buena y súper valiosa, con una morra súper equis. —¡Ya! —dijo sonrojada—. No tienes que ser así de amable, ya no te voy a pegar. Hoy. Reían. —Lo digo en serio. No gano nada con halagarte de manera soflamera gratuitamente —le tomó la mano, ella casi la retira por instinto, por pudor, pero se obligó a no hacerlo. Se miraron, de esas miradas poderosas y cargadas, que no se soportan tan directamente porque abruman. Esquivas un poco, miras a un lado, asientes y despistas, pero no quieres dejar de mirar ni que te dejen de mirar tampoco. —Tú eres muy buena niña. No, muy buena mujer. Y él es un pendejo por no saberlo ver —dijo mirándole como ya te dije. —Gracias, Mario —dijo con una lágrima a punto de salirle. —Y estás buenísima —dijo arriesgándose, ella espabiló violentamente, parpadeó y abrió la boca sorprendida—. ¿Muy pronto? Jajaja perdón, no me pegues jajajaja. —¡Te voy a patear esta vez! Reían, mientras ella jugaba a darle pataditas, luego él tomaba su pie y se burlaba de lo diminuto que era. Reían cómo locos. —¡Pues soy niña! —decía jaloneando su pie del agarre del chico mientras reía. —¡Jajajajaja! —reía ,en serio divertido—. ¡Míralo! ¡mira, mira! —ponía su palma en toda su planta del pie, incluso sobresalían las puntas de sus dedos—. ¡Son diminutos, mi mano es más grande que tus pies! ¡Jajajajaja dios! —¡Ya ...