1. Fany, la cornuda, capítulo 6


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos

    ... —murmuraba recorriendo de arriba abajo eso.
    
    ESO era una verga, señores, podía sostenerlo usando toda su mano, y de hecho cabía perfectamente la otra arriba de esa. Podía recorrerlo de arriba abajo tomándose su tiempo, no era como sostener la verga de Jonathan, que cabía en su mano básicamente entera. Era una mole cilíndrica de carne caliente y dura.
    
    —Ya guárdate eso —dijo soltándosela, sonreía como idiota aún.
    
    Él sonrió de regreso, pero era absolutamente diferente. Una sonrisa poderosa y embriagante, segura y contundente. Se puso de pie sin guardarse la riata, la tomó de la mano y la llevó contra el árbol.
    
    —¡Estás loco! —dijo genuinamente aterrada, pero aún sin detenerlo ni resistirse.
    
    —Aquí nadie viene nunca a esta hora no te preocupes.
    
    Se dio la vuelta, se apoyó contra el árbol. La atrajo a él con fuerza, la besó profundamente y ella le sostuvo la verga de inmediato.
    
    Se besaban apasionadamente y ella le jalaba la verga con violencia, con crueldad, con ansias y con la panocha escurriendo. Le dejaba de besar solo para disfrutar el espectáculo que era esa enorme cosa en su pequeña mano, era hipnóticamente morboso, su delicada mano sosteniendo eso y lo jalaba con fuerza, casi como queriendo ver si él se quejaba. Pero no lo hacía, se retorcía ante sus jalones y reían juntos entre besitos y la puñeta furiosa y descuidada que le hacía ella.
    
    —Quie… —balbuceó, paró, reía nerviosa.
    
    —Dilo.
    
    —Quiero hacerte venirte.
    
    —Pues hazme venirme —le dijo ...
    ... sonriendo.
    
    Ella se puso a su labor. Se la jalaba con fuerza mirando atentamente esa cosa en su mano que jaloneaba como si odiara, Mario comenzó a besarle el cuello, metió su mano debajo de su falda, la tomó del culo y la otra la metió debajo de su camisa escolar, sosteniéndole una teta, haciéndola retorcerse.
    
    Paulina disfrutaba demasiado, la triple estimulación en su trasero, en sus tetas y en el cuello, sentía que sus bragas escurrían literalmente. Gemía un poco, y cuando lo escuchó a él gemir en su oído, junto con su agradable aliento, enloqueció.
    
    Lo hizo en su oído. Tan viril y profundo, más parecido a un gruñido gutural y animal, placer viril puro. Sintió una oleada de calor, se desesperaba, la lengua de Mario le daba toques en el cuello, sus manos se sentían invasoras.
    
    —No te vienes, córrele —dijo jaloneando su verga.
    
    —Ponte de rodillas —le dijo él y ella le miró nerviosa, sonriendo como imbécil, sonrojada—. Chúpamela y haré que te tragues mis mecos.
    
    Ella se puso de rodillas de inmediato ante las fuertes y deliciosas palabras. Él tomó su cabeza con una mano, Paulina le miraba desde abajo y sentía que se desmayaría, no solo era guapo, era un cabrón, un hombre que la dominaba y no podía creer lo maravillosa que la hacía sentir eso. Mario le puso la verga en la cara con la otra mano y ella se metió eso a la boca de inmediato.
    
    Sabía fuerte, mal, olía más fuerte aún, estaba algo aceitosa y amarga la punta y aún así le encantaba. Le gustaba con los ojos abiertos, ...