1. Fany, la cornuda, capítulo 6


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Homelander, Fuente: TodoRelatos

    ... ver el lindo ombligo del chico, sus enormes bolas y su gruesa verga entrando en su boca era un absoluto manjar que le hacía escurrir la panocha. La lamía, le pasaba la lengua por las pelotas desesperadamente y luego lamía todo el falo a todo lo largo morbosamente. No pensaba en Jonathan, en Fany, en donde estaba ni en lo que estaba haciendo. Solo en cuanto le encantaba esa verga, en cuánto le encantaba Mario.
    
    Intentaba meter eso en su boca, pero era sencillamente imposible, ni siquiera sabía hacerlo realmente, pero restregarse la verga de él en la cara, lamerle los huevos, la verga, oler sus olores de hombre y escucharlo gemir, era más que suficiente.
    
    Él tomó su frente con una mano, alzándole el rostro, poniéndole las pelotas en la boca y comenzó a jalársela. Incluso para la inexperta Paulina quedó claro y empezó a chuparle los huevos, mientras él se masturbaba con fuerza. Quién sabe, hay cosas que uno hace en el sexo “en automático”, que se siente natural y bien, correcto. Cómo ahí, Paulina lamiéndole las pelotas, ayudándole a Mario a llegar.
    
    La vista para él era de vicio absoluto, la linda Paulina lucia preciosa con su verga en toda la cara y sus pelotas en la boca, verla tan devota chupándole los testículos era casi tan satisfactorio como las lamidas en sí mismas.
    
    Y cuando él la soltó, ella también lo supo en automático, aunque de verdad no solía ver porno y menos había estado en esa situación. Supo que era el momento.
    
    Mario le metió la verga en la boca, ...
    ... apenas la cabeza y un poco más, pero era suficiente. Ella le miró porque quería hacerlo, porque la mirada de lujuria y placer en él le enviciaba. Sintió como ese cilindro de carne saltó violentamente en su boca y sus mecos caían en su lengua. La sensación era vomitiva, definitivamente desagradable. Espesos, calientes y amargos, el sabor no era nada para lo que estuviera lista y menos la textura mocosa. Apretó los ojos instintivamente del asco, dio una arcada honesta, le lagrimeaba un ojo, pero al abrir los ojos de nuevo y ver la cara lujuriosa de él, valía por completo la pena.
    
    Se miraron todo el orgasmo de Mario. Él le empujó un poco más la verga y su falo saltó dentro de su boca un par de veces más. Le sacó la verga despacio, disfrutando todo el recorrido hacia afuera, acariciándole la cabeza un poco al final, sonriéndose uno al otro. Ella agachó la cara, hizo un esfuerzo sobrehumano para tragar y la flema espesa y caliente bajándole por la garganta le daba escalofríos.
    
    Y aún así, nunca había estado más cachonda en su vida.
    
    Mario la levantó del piso, se miraron con lujuria absoluta y él la besó profundamente, metiendo las manos debajo de su falda, tomando bien su culo con ambas manos.
    
    Salieron del jardín tomados de la mano, reían y comentaban. Ella le decía que estaba loco por “encuerarse” ahí, Mario le decía que ella estaba más por estarle chupando la verga ahí precisamente.
    
    Paró el taxi, le dio la dirección al hombre y cuando iban a medio viaje, les dio una ...