1. Albast.Capítulo 25


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... lo más parecido al amor que Greta podía comprender y su sexo terminó de encharcarse.
    
    La joven aguantó como pudo el dolor, dando las gracias por cada golpe. Allí, agarrada al poste del dosel con el cuerpo esbelto y frágil, marcado por los cachetes y los cintazos, mordiéndose los labios para evitar gritar de dolor y las lágrimas, recorriendo sus pálidas mejillas, era una imagen conmovedora, hasta para una bestia sin sentimientos como Sigfried.
    
    Con la joven a punto de desmayarse, se dio por satisfecho. La recostó sobre la cama con cuidado y se tumbó desnudo a su lado. La joven no parecía sentir ningún rencor. Como buena nacionalsocialista, había admitido su falta y aceptado el castigo con dignidad y a pesar del dolor, acercó la cabeza de su amante a su pecho.
    
    El oficial excitado por la actitud de la joven, jugó con su pecho y mordisqueó suavemente el pezón. La chica suspiró y separó las piernas invitando a su amante a tomarla de nuevo. Esta vez él se colocó sobre ella con cuidado y la penetró con suavidad, casi con cariño. Úrsula le rodeó con brazos y piernas, suspirando con suavidad, sin parar de decirle al hombre que lo amaba y que sería el único hombre para ella.
    
    Aquello era tan íntimo, que Greta se vio obligada a apartar la mirada y dejar a los dos amantes llegar al clímax en la intimidad.
    
    —¿Nos hemos equivocado con esta chica? —preguntó Wust, ya cerca de sus habitaciones.
    
    —La verdad es que no lo sé. Pero ha estado bastante convincente y encaja con lo ...
    ... que nos ha contado Hoster y su acompañante. La seguiremos vigilando por si acaso. —respondió Greta sin ver llegar el momento de quedarse sola y poder aliviar la comezón que sentía en su bajo vientre.
    
    Aquello era diferente. Internarse en el corazón de Europa, requería dar un largo rodeo para evitar las principales defensas que estaban dispuestas para recibir a la Octava Fuerza Aérea. Así que en vez del relativamente confortable C 47, habían embutido la unidad en un B24 Liberator, más rápido y con más autonomía, pero, aunque acondicionado para la ocasión, no dejaba de ser un bombardero. Sus cuatro motores eran muy ruidosos y la cabina, aunque podía acoger a todo el pelotón, era fría y estrecha. No había un pasillo para estirar las piernas y después de más de cinco horas de travesía, al contrario que en la primera ocasión, estaba ansioso por salir de aquella cafetera. Ni siquiera le importaba que aquella pandilla de nazis le estuviese esperando con sus armas preparadas.
    
    Por si fuera poco, había pasado casi todo el viaje pensando en lo que había hecho con Nadia. El tenerla sentada a su lado, tampoco ayudaba. El aroma que desprendía su cuerpo le evocaba imágenes de su cuerpo desnudo, esbelto y resplandeciente de sudor y lujuria. Oleadas de excitación y culpabilidad se alternaban y se mezclaban, confundiendo sus sentimientos hacia la espía comunista y hacia su mujer. Afortunadamente para él, lo suyo con la joven no tenía ningún futuro y lo hecho, hecho estaba. No podía volver ...