1. El círculo. Cap.28. Debajo del sol de plomo


    Fecha: 17/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... con las piernas abiertas, el torso inclinado hacia adelante y una botella de agua entre las manos.
    
    Pedían licuados en uno de esos changarros que vendían "energéticos naturales" y quesadillas “light”. Una señora gorda, con delantal floreado y los labios pintados de fucsia, tomaba las órdenes con una sonrisa.
    
    —Un licuado de avena, plátano, chocolate, poca azúcar —pidió Míriam.
    
    —Y uno de papaya con amaranto. Pero con leche entera, por favor, nada de chingaderas light —dijo Damián, guiñándole un ojo a la señora—. Y un pan de elote, que ya sé que los tienes escondidos.
    
    —¿Uno nomás? —rió Míriam.
    
    —Uno para los dos. Ya después me robo el tuyo.
    
    Se sentaron en una mesa de madera vieja, medio coja. Compartían el banco. Sus rodillas se tocaban sin incomodidad.
    
    —Tu Abril resultó una joyita, ¿eh? —dijo Míriam, tomando su agua y limpiándose la frente con la manga.
    
    —Alguna vez algo me hizo pensar que era buena —dijo Damián sin levantar la vista.
    
    —Te escuchas como pendejo enamorado.
    
    —No mames —soltó él, y de pronto, rápido, con una puntería que nacía de los años, tomó un popote del servilletero y se lo lanzó directo al canal de escote que se asomaba entre el top de Míriam.
    
    —¡Eres un idiota! —rió ella, sacándose el popote como si le sacara una astilla.
    
    —Diosito te bendiga esas tetas, Mir. Y a mí por conocerlas tan de cerca.
    
    Rieron. Como adolescentes que compartían un chisme sucio bajo la lluvia. Luego vino el silencio. No era incómodo. Era el silencio ...
    ... de los que ya se habían dicho todo, y aún se elegían.
    
    —Te conozco, cabrón —dijo Míriam, más suave, apoyando el codo en la mesa—. Has estado con muchas. Muchas... mujeres. Pero con Abril es distinto. Te veo distinto. Enamorado. Apendejado.
    
    Damián se quedó mirando un punto entre los árboles.
    
    —Es diferente.
    
    —¿Cómo?
    
    —No sé... Abril es un chingo de cosas. Más que todas. Más que besos, más que coger. No sé cómo explicarlo. Es como...
    
    Hizo una pausa. Sus labios se fruncieron. Bajó la vista.
    
    —Disfruto cada momento que tengo con ella, porque... no sé, a veces siento que Abril siempre va a tender a querer más.
    
    —¿Más qué?
    
    —Más de todo. De la vida. De sí misma. De mí.
    
    —No seas tonto —dijo Míriam—. Abril está enamorada de ti. Nadie haría lo que tú haces por ella. Nadie más en el mundo.
    
    Damián suspiró.
    
    —Ella quiere una familia, Míriam. Un hijo.
    
    La frase cayó como piedra en el estanque.
    
    Míriam asintió. Esperó.
    
    —Pues ahí estás tú, ¿no?
    
    —Ya sabes el problema que tengo para tener hijos...
    
    Míriam bajó la mirada.
    
    —¿Es por los abortos de Isabella?
    
    Damián no respondió.
    
    —No fue tu culpa, Damián. Fue de nadie.
    
    —Después del último intento... ya no pude. Le agarré miedo. A esa sensación de incertidumbre. A fracasar. A perder.
    
    —Entiendo, amigo. Pero ya tienes tus hijas.
    
    —Sí. Pero Abril no tiene. Y eso... tarde o temprano va a pesar.
    
    Llegó la comida. Los licuados, fríos, espumosos. El pan de elote envuelto en servilleta de papel. ...
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