1. El círculo. Cap.28. Debajo del sol de plomo


    Fecha: 17/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos

    ... Comieron sin hablar. El bosque seguía su ritmo. Un niño corría cerca, con un gorro de Pikachu. Un perro ladraba a las ardillas.
    
    Míriam terminó primero. Se limpió con los dedos.
    
    —¿No te da miedo? —preguntó.
    
    —¿El qué?
    
    —El Círculo. Las represalias.
    
    Damián miró hacia la barranca.
    
    —Mi papá me decía una cosa—. Se acomodó el gorro—. “Estando bien con Dios, que chingue su madre el Diablo.”
    
    Míriam se rió. Se recargó en su hombro.
    
    —Los estás traicionando, cabrón.
    
    Damián no sonrió.
    
    —Ya no sé si traiciono por coraje o por equilibrio.
    
    —Lo sabrás después —dijo ella, tomando su vaso vacío—. Cuando ya sea tarde.
    
    El viento sopló. Las ramas crujieron como si supieran algo. En ese rincón, donde el país parecía una pausa en sí mismo, los dos se quedaron sentados un rato más. Sin prisas. Sin certezas. Como solo pueden quedarse quienes han sido testigos de la verdad del otro.
    
    __
    
    El coche avanzaba por una carretera sin alumbrado, flanqueada por árboles torcidos y anuncios espectaculares semidesgastados por el sol. El cielo estaba negro, sin luna, y la música dentro del coche era un reguetón lento que vibraba por los bajos. Ximena iba en el asiento del copiloto con la cabeza recargada en la ventana, mirando cómo los árboles pasaban como sombras largas.
    
    —I promise que te la vas a pasar chido, neta —dijo Emiliano, volteándola a ver de reojo.
    
    —Ay, si no la paso bien me pagas el Uber de regreso, ¿eh?
    
    —Jalo. Pero no te vas a querer ir.
    
    Emiliano era ...
    ... el típico güey buena onda: flaco, moreno claro, ojos traviesos, siempre en hoodie aunque hiciera calor. Lo había conocido el primer día, en una clase de análisis político donde la mitad estaba más ocupada en sus celulares que en los libros. Él le había prestado un marcador. Luego un cuaderno. Luego un playlist.
    
    Ahora, manejaba rumbo a una fiesta en un pueblo de Morelos, en una casa con alberca prestada por el primo de no sé quién.
    
    Ximena no le había dicho a su papá. Le había pedido permiso a Míriam, con una mentira a medias: que era una reunión pequeña, pura gente de su carrera, que regresarían ese mismo día. Míriam no preguntó mucho. Solo la miró dos segundos más de lo normal y le dijo:“Si tomas, que sea poco. Y si algo se pone raro, me llamas. Lo que sea, yo voy por ti.”
    
    Pero ahora, al entrar a la casa, Ximena supo que no era una “reunión pequeña”. La música estaba altísima, las luces eran de colores y ya había gente en traje de baño, mojada, riendo, brincando en los sillones. Olía a bloqueador solar, cigarro y cerveza derramada. Una bocina gigante escupía a Bad Bunny a todo volumen, y alguien había puesto un inflable de unicornio en la alberca.
    
    —Holy shit —susurró Ximena, incómoda.
    
    —Ya llegamos, bebé universitaria —dijo Emiliano, riendo.
    
    Pasaron entre la gente. Algunos saludaban a Emiliano con abrazos y choques de puño. Ximena solo sonreía leve, tímida. Se sentía fuera de lugar, como alguien que se equivocó de invitación.
    
    —¿Quieres una chela o algo más ...
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