1. Mi nueva jefa


    Fecha: 20/06/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Esquiva, Fuente: CuentoRelatos

    ... de medicina yo me encargo de los cosméticos.
    
    -Hecho- respondió y se puso a trabajar. A los diez minutos se quitó la chaqueta y yo la imité. El jefe de seguridad vino después a recordarnos que después de las once de la noche ninguna sección podía estar abierta y que informaría a la gerencia. Otilia le recomendó, con mucha ironía, que también informara que fueron sus subordinados directos los que dejaron entrar tres cargamentos después de las siete de la tarde, algo estrictamente prohibido. El hombre se fue sin decir palabra. Cuando terminamos era casi la una de la mañana. Otilia se sentó frente a mi PC y redactó un airado email de queja dirigido a la gerencia.
    
    -Vamos, te llevaré a tu casa. Esto va a traer cola- dijo con resignación y fastidio.
    
    Condujo en silencio, con la radio del auto apagada, y solo al estacionarse frente a mi casa me tomó de la mano antes de que bajara.
    
    -Me parece que te debo una disculpa, o varias, no sé ¿te parece que mañana en la noche salgamos a dar una vuelta y… charlamos?
    
    Asentí. Era extraño para mí tener una cita después de tanto tiempo de soledad y reclusión, y menos una cita sin posibilidades como ésta.
    
    -Llega más tarde si quieres, descansa, yo firmaré tu tarjeta.
    
    Se lo agradecí con una sonrisa.
    
    Trabajé hasta las doce y media y, cuando estaba recogiendo mi cartera y dudaba sobre lo que almorzaría, Otilia me llamó a su oficina.
    
    -Mira, pasaré por ti a las ocho. ¿Te gustaría ir a cenar o…?
    
    -Resolvemos en el ...
    ... camino.
    
    -Hecho- dijo y sonrió, y yo me sorprendí porque era la primera vez que la veía sonreír y porque, Dios, se la veía tan bonita cuando sonreía.
    
    Su teléfono sonó en ese momento y yo salí de la oficina sin despedirme. Me vestí como para una cita. Falda roja con estampado de flores geométricas rosadas de distintos tonos, blusa de lino de color crema sin mangas, pulsera de hilo con aplicaciones de porcelana, sandalias rojas, cartera roja, y una mantilla de estampado claro con detalles dorados en los bordes, recuerdo de mi antigua opulencia antes de mi bancarrota amorosa. Mi jefa llegó unos minutos antes de las ocho. Tenía puesto un vestido estampado sobre fondo turquesa con breteles finos, tacos de aguja y un maquillaje perfecto.
    
    En un local cercano al casco viejo de la ciudad cenamos un lomo con champiñones y comimos postre de ciruelas al vino. Conocí la historia completa de Otilia, desde su infancia con un padre de buena posición, pero alcohólico, un matrimonio desgraciado según ella, o con un maldito desgraciado, según yo. Me limité a escuchar y no hice ninguna pregunta, pero cuando ya íbamos por la cuarta copa Otilia simplemente dijo –Ahora tú.
    
    -Bueno… tuve un fracaso sentimental y económico semejante al tuyo, solo que no pude recuperar nada de dinero y tuve que vender mi casa, mi auto, mi negocio, pero ya he salido de mis deudas.
    
    -Y te has recuperado de lo otro, que es lo más importante- aseveró.
    
    -¿Cómo tú sabes?
    
    -Oh, eres tan segura, pero sobre todo tan ...
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