1. Una reforma de la casa puede cambiarlo todo


    Fecha: 07/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos

    Capítulo 1:
    
    Hola, me llamo Mari Loli y si les cuento esto es porque si no le comento a alguien todo lo que me paso este fin de semana seguro que exploto. Y como por razones obvias no se lo puedo contar a mis amistades se lo cuento a ustedes que no me conocen y así me quedo tranquila. De antemano iba a ser un fin de semana ideal, pues aprovechando que papi y mamuchi se iban a ir al cortijo de los señores Gutiérrez (por llamarlos de algún modo) yo les había dado permiso a los criados. Pues pensaba montar un guateque para mis amigos y no quería tener testigos indiscretos.
    
    A mis papis no les extraño nada que no quisiera ir con ellos, pues siempre me habían parecido sus nuevos amigos muy bastos y zafios. Sobre todo me daba un coraje tremendo cuando papuchi insistía en hablar como su amigo, con un lenguaje de lo más chabacano y vulgar.
    
    Pero todo se estropeo el viernes a última hora cuando papi me llamo al chalet para decirme que aprovechando que iba a estar esos días ahí había encargado al capataz de una de sus constructoras que mandara algunos obreros para hacerme las reformas en el dormitorio que tantas veces le había pedido. Me dio mucha rabia que estropeara los planes que tenía hechos, pero me consolé pensando que por fin iba a poder poner el cuarto como yo quería.
    
    Estoy tan acostumbrada a que la criada habrá la puerta que la mañana del sábado los obreros tuvieron que llamar al timbre un buen rato antes de que me despertara y me diera cuenta de que solo yo podía ...
    ... abrirles la entrada. Cuando caí en ello me dirigí apresurada al hall, sin percatarme de que solo llevaba puesto encima mi vaporoso camisoncito rosa. Por eso, cuando al fin les abrí la puerta no se quien se llevó mayor sorpresa si ellos o yo.
    
    La mía lo fue por ver la pinta tan pobre y desaliñada que traían los tres. El que pulsaba el timbre sin descanso era un sujeto de treinta y tantos, moreno y muy grandote, que daba hasta repelús verlo. Si lo encuentro a solas en un callejón me muero del susto. A su lado venia un negro, pero negro de los de verdad, casi tanto como el betún. Era muy flaco y alto. Tenía el pelo rizado y una perenne sonrisa de oreja a oreja. Y detrás de ellos, llevando la mayoría de los bultos, un chico de pelito largo y carita de hambre, bastante guapito por cierto, intentando atisbarme por entre los otros dos.
    
    Después de un embarazoso silencio por fin caí en la cuenta de porque me miraban tanto y con tanto interés. Pues mi liviano camisoncito de gasa apenas si velaba mis rotundas formas, ya que trasparentaba descaradamente mis abultados pechos, especialmente mis oscuros pezones. Y lo peor de todo es que a la luz del día se veía incluso la poblada espesura de mi intimidad.
    
    Supongo que con otra chica quizás hubieran disimulado un poco mas su interés, pero es que yo soy algo especial. No es por presumir, pero todos me dicen que soy muy linda, con mi pelito caoba cortado a lo paje y mis ojos color miel resaltando en la blancura de mi cara. Pero la mayoría ...
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