1. Una reforma de la casa puede cambiarlo todo


    Fecha: 07/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos

    ... frente a mí y uso su boca para ayudar a su joven amigo. Nada mas sentir su húmeda lengua buceando en mi cuevecita arranco el primero de mis orgasmos, siendo este tan fuerte que mis fluidos bañaron su cara. Al grosero no solo no le importo el baño, sino que siguió succionando con avidez en la almejita, hasta encontrar la gruesa pepita de mi clítoris; que, por la excitación, asomaba descarada.
    
    El muy bestia la chupo de un modo tan brutal que consiguió llevarme al instante a las puertas de un nuevo orgasmo. Y en el preciso instante en que este empezaba a invadirme dulcemente el pedazo de animal me introdujo uno de sus enormes dedazos en el agujerito del culo. El orgasmo fue larguísimo, dándome la impresión de que iba a explotar por dentro. Al final quede floja y desmadejada como un muñeco de trapo. Entre los tres me llevaron en brazos hasta el comedor, donde me tumbaron sobre la mullida alfombra, sin dejar de besarme y manosearme todo el rato.
    
    Cuando por fin abrí los ojos ya estaban todos desnudos y el grosero estaba situándose entre mis piernas con la intención de penetrarme con su largo y grueso cipote. Le llore, rogué y suplique para que no lo hiciera, pues no quería perder mi virginidad de un modo tan burdo. No llegue a conmoverle, pero acepto respetarme si yo le hacia una buena mamada al muchachito.
    
    Capítulo 4:
    
    Nunca había hecho una cosa así, pero acepte como mal menor. El chico se sentó en el sofá y separando sus piernas me dejo a la vista su largo y afilado ...
    ... estilete. Me arrodille ante él y, haciendo de tripas corazón, empecé a lamer como pude su punta roja y brillante. Pronto me acostumbre lo suficiente a su sabor como para meterme el extremo en la boca. Por ser tan larga no podía albergar mucho trozo en la boca, pero el movimiento de mi lengua debía de ser eficaz, porque el chico empezó a jadear de placer.
    
    Los otros dos no permanecían ociosos y el negro pronto se había tumbado debajo de mí para apoderarse de mis pechos de nuevo. Les hacía de todo, y lo más raro es que empezaba a gustarme su obsesivo interés y el modo en que los maltrataba cariñosamente con su lengua, dientes y manos. Y el grosero, detrás de mí, no paraba de lamer mi trasero, chupando mi dulce almejita de vez en cuando. Sobre todo, cuando metía alguno de sus dedos en mi culito, supongo que para calmar el posible dolor. Pero el caso es que ya me había acostumbrado a esa rara sensación y no me molestaba demasiado sentir como algo se movía en mi interior.
    
    No sé porque pero lo cierto es que empezó a gustarme eso de chupar algo tan cálido y vivo, pues hasta su sabor empezaba a resultarme agradable. Me hacía gracia ver como mis chupeteos y lamidas lograban que el muchachito se fuera convirtiendo poco a poco en un muñeco en mi poder. Estaba tan concentrada en estas nuevas y curiosas sensaciones que no me di cuenta de que algo enorme estaba intentando entrar en mi culito hasta que la dilatación empezó a ser dolorosa. Y entonces ya fue tarde.
    
    El grosero solo tuvo ...
«12...5678»