1. Fiebre de juventud


    Fecha: 14/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Shrink2b, Fuente: TodoRelatos

    ... invitación que a negativa. Su mente nublada lucha entre el "esto está mal" y el "por fin, por favor".
    
    Al llegar a la casa, a oscuras y en silencio, la cargó casi por completo hasta su habitación, evitando cualquier obstáculo. María, en su cuarto, despertó al oír el portazo y los pasos tambaleantes. Se quedó quieta, escuchando. Una punzada de ansiedad le recorrió el vientre.
    
    Iván no encendió la luz en la habitación de su madre. La tiró suavemente sobre la cama king-size y se lanzó sobre ella. Su boca encontró la suya en una oscuridad total, pero esta vez no fue un beso cerca de los labios. Fue una posesión brutal, húmeda y profunda, con su lengua invadiéndola, saboreando el alcohol y a ella. Inés gimió contra su boca, sus manos empujaron su pecho débilmente, pero su cuerpo, traicionero y hambriento, se arqueó hacia él.
    
    —Iván… no… somos… —tartamudeó, pero sus palabras fueron ahogadas por otro beso más feroz.
    
    —Cállate —rugió él, desgarrando su ropa con una fuerza animal—. Esta noche no eres mi madre. Eres mi mujer.
    
    La mente de Inés nadaba en un mar de tequila y contradicciones. Veía la figura de su hijo, pero solo podía sentir al macho que la dominaba. El miedo se mezclaba con un deseo tan antiguo como aplastante. Iván, convertido en un hombre lobo ardiente, quería poseerla, marcar cada centímetro de su piel como su territorio. Bajó su cabeza entre sus piernas y, con manos expertas, la abrió para él.
    
    —Chúpamela —ordenó, con una voz ronca que no admitía ...
    ... discusión—. Todo. Quiero sentir tu lengua en mis huevos.
    
    Inés, embriagada y sumisa, obedeció. En la penumbra, guiada por sus manos, tomó su miembro, enorme y palpitante, y se lo llevó a la boca. El sabor a sal y a poder la embriagó más que cualquier trago. Él gruñó de placer, enterrándose más profundamente en su garganta, mientras sus manos se enredaban en su perfecto cabello.
    
    María, en su habitación, escuchaba los jadeos ahogados, los gemidos profundos de su hermano, los sonidos húmedos y obscenos. Se había levantado de la cama, aterrada, con el corazón a punto de estallar. Se pegó a la pared, sintiendo cómo cada ruido le taladraba el cerebro. Una confusión monumental la paralizaba. ¿Debía intervenir? ¿Gritar? Pero un calor húmedo e traicionero comenzó a crecer entre sus propias piernas. Su "conchita", como él la hubiera llamado, se humedecía traicioneramente, palpitando con un ritmo propio, pidiendo a gritos una atención que la aterraba.
    
    Dentro de la habitación, el espectáculo de lujuria continuaba. Iván a su madre la tomó por detrás, estilo “perrito”, follándola con una potencia que hacía crujir la cama. Inés gritó, un sonido largo y rasgado, de dolor transformado en éxtasis puro. Fue su primer orgasmo, una explosión que le hizo ver estrellas detrás de los párpados cerrados.
    
    —¡Iván! —gritó, sin poder contenerse.
    
    María, al oír el grito de su madre y su nombre, sintió que las piernas se le doblaban. Se llevó las manos a la boca para ahogar un sollozo. La confusión era ...
«1...345...14»