1. El jefe castiga a mamá


    Fecha: 18/07/2026, Categorías: No Consentido Autor: elquefolla, Fuente: TodoRelatos

    ... pero tú ya lo sabes, ¿verdad?
    
    Continuó la madama, entrando a un dormitorio provisto de un camastro, una silla y un gran armario. Todo muy viejo y gastado.
    
    Al ver Rosa la cama se echó a temblar, temiendo que ahí mismo la volvieran a violar.
    
    ·¿Llegaste virgen al matrimonio?
    
    Se atrevió a preguntar la vieja ante el asombro de Rosa, que tampoco contestó asustada como estaba.
    
    ·Claro que no. ¿Quién lo hace? Seguro que has tenido un montón de amantes entre tus muslos.
    
    Tras responder la madama a su propia pregunta, volvió a interrogar a Rosa:
    
    ·¿Ejerces de escort?
    
    Rosa, al desconocer el significado de la palabra “escort”, se limitó a preguntar extrañada:
    
    ·¿El qué?
    
    ·Ya veo que no, pero, si precisas dinero o satisfacer perversiones, te puedo proporcionar clientes VIP. No te faltarían.
    
    Dijo la vieja y Rosa, entre avergonzada y asustada, empezó a comprender a lo que se refería.
    
    Abriendo la madama el armario, rebuscó entre la ropa que había colgada, y, sacando un diminuto vestido rojo de rejillas, se lo tendió a Rosa, diciéndola:
    
    ·¡Póntelo a ver cómo te queda!
    
    Apartando la prenda, Rosa dijo:
    
    ·¡Ah, no, no, muchas gracias!
    
    Obteniendo una respuesta autoritaria de la vieja que no se esperaba.
    
    ·¡Te he dicho que te la pongas!
    
    En ese momento se abrió la puerta del cuarto por donde habían entrado y apareció el negraco uniformado que la miró muy serio.
    
    Intimidada cogió la prenda y, mirando a la madama, la dijo a modo de excusa:
    
    ·¡Es que ...
    ... me da vergüenza!
    
    ·Si es por Akem no te preocupes, ha visto muchas mujeres desnudas.
    
    Respondió la madama como si no tuviera importancia.
    
    ·Ya, pero … no quiero que me vea a mí.
    
    ·¡Qué te lo pongas he dicho!
    
    Vocifero la vieja y Rosa, nerviosa, hizo ademán de ponérselo encima del suyo, provocando que la madama la amenazara:
    
    ·¿Quieres que sea Akem el que te lo ponga?
    
    ·¡No, no, por favor, no!
    
    Negó Rosa asustada con el rostro colorado por la vergüenza.
    
    ·Entonces no me toques los putos ovarios y quítate primero la ropa.
    
    Amenazó nuevamente la vieja y Rosa, sin pensárselo más, se quitó el vestido por la cabeza, quedándose en bragas, sujetador, medias y zapatos de tacón, pero la madama no estaba del todo satisfecha y la volvió a ordenar de forma autoritaria:
    
    ·¡Todo! ¡Quítate todo!
    
    El rostro de Rosa pasó al momento del encarnado al blanco por el terror que se apoderó de ella.
    
    Se agitó nerviosa, amagando con soltarse el sostén por detrás, pero sin hacerlo, por lo que la vieja, haciendo una seña al negraco, éste se acercó rápido a Rosa.
    
    La mujer, al verlo acercarse, la entró un ataque de pánico e intentó escapar, pero Akem la cogió por detrás por las tetas, deteniendo su huida, recibiendo a cambio un par de manotazos en su pecho que no le causaron el menor daño.
    
    Sin soltar a Rosa, la arrancó violentamente el sostén, dejándola con las tetas bamboleándose sin nada que las cubriera, y, sentándose sobre la cama, colocó a la mujer bocabajo sobre sus ...
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