1. El jefe castiga a mamá


    Fecha: 18/07/2026, Categorías: No Consentido Autor: elquefolla, Fuente: TodoRelatos

    ... rodillas.
    
    De un tirón la arrancó las bragas, recibiendo en ese momento una orden de la madama:
    
    ·¡Déjala las medias!
    
    Aunque Rosa no dejó de chillar histérica, pateando en el aire, el negraco también la quitó los zapatos, dejándola con las medias como única prenda, y, sujetándola con un brazo, empezó a azotarla fuerte y rápidamente las nalgas con la otra mano, provocando que la mujer, todavía chillara y se agitara más, intentando cubrirse con una mano su dolorido culo.
    
    Y mientras Akem la fustigaba duramente las nalgas, la madama cogió del armario una cámara y, encendiéndola, empezó a grabar.
    
    ·¡Ay … ay … por favor … no … no más!
    
    Suplicaba Rosa chillando y llorando, pero el negro la seguía azotándola sin piedad, hasta que la madama, dejando de grabar, hizo con un gesto que se detuviera la azotaina y, dirigiéndose a la Rosa, la dijo:
    
    ·¡No chilles más! ¡Esto está aislado y nadie fuera de aquí te pude escuchar! Así que pórtate bien y será mucho mejor para todos.
    
    Incorporándose Akam, dejó a Rosa acurrucada en el suelo que, llorando, se cubría las encarnadas y doloridas nalgas con una mano.
    
    En ese momento se abrió súbitamente la puerta, atrayendo la mirada de todos, y apareció don Braulio que, mirando primero a la madama y luego a Rosa, cerró la puerta a sus espaldas y preguntó a la madama:
    
    ·¿Ya está a punto la putita?
    
    ·Ahí la tienes, a punto de caramelo.
    
    Respondió la vieja, como una buena empleada que ha hecho el trabajo encomendado por su jefe, ...
    ... y don Braulio, dirigiéndose a Rosa, la dijo, sonriendo perverso:
    
    ·Te dije, Rosi, que nos volveríamos a ver y ya ves, aquí estamos a punto de que te devore.
    
    ·¡Dioni! ¿Dónde está Dioni?
    
    Preguntó desesperada Rosa, llorando, y el viejo la respondió despectivo:
    
    ·¡Ese cretino! ¡Ese cornudo! Le he dejado leyendo una mezcolanza de informes obsoletos al que le faltan las páginas impares mientras me tiró a su mujercita. Seguro que me dice que es formidable. ¡Será gilipollas el muy cornudo!
    
    Y echó a reírse a carcajadas, ante el silencio de todos.
    
    Su risa duró escasos segundos y volvió a estar serio, aunque una sonrisa perversa apareció enseguida en su rostro, al tiempo que, mirando a Rosa, la decía:
    
    ·Tú sí que estás formidable, Rosi. Ya te dije que tienes unas tetas y un culo formidables.
    
    Y, dándola la espalda, empezó a desnudarse tranquilamente, seguro de sí mismo y de que la mujer no podía escapar.
    
    Mientras se desvestía, Rosa hizo un nuevo intento para escapar, incorporándose levemente del suelo, lista quizá para atacar al viejo, pero el negro la interceptó antes de que lo hiciera, empujándola violentamente encima de la cama, donde permaneció acurrucada, esperando una nueva ocasión.
    
    Se quitó el viejo la camisa y la colocó sobre el respaldo de la silla, haciendo lo mismo con sus pantalones y calzoncillos, quedándose solamente con sus calcetines negros que se sujetaban con liga hasta media pantorrilla.
    
    Su desnudez era patética. Un cuerpo blanco como la ...
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