1. El jefe castiga a mamá


    Fecha: 18/07/2026, Categorías: No Consentido Autor: elquefolla, Fuente: TodoRelatos

    ... voluntad Rosa se fue excitando cada vez más, suspirando y gimiendo de placer, y, cuando la vieja la soltó, ella dobló los brazos y metió su cabeza entre ellos, gozando también del polvo.
    
    Aumentando el viejo el ritmo del folleteo fue Rosa la que alcanzó primero el orgasmo y, como tardó el tipo varios minutos más en correrse, tuvo tiempo la mujer en alcanzar un segundo orgasmo.
    
    Al llegar al clímax don Braulio se detuvo, gruñendo, y descargó su esperma dentro del coño de Rosa.
    
    Con el pene dentro de la mujer estuvo todavía casi un minuto disfrutando de su corrida y, cuando la desmontó, la propinó un fuerte y sonoro azote en una de las nalgas para, a continuación, volverse hacia la madama que le quitó el preservativo y le limpió con una toallita el miembro. Hasta para follar necesitaba don Braulio una ayuda de cámara, un mayordomo, aunque éste fuera una vieja prostituta.
    
    Mientras don Braulio se vestía tranquilamente, Rosa se dejó caer de lado sobre la cama, permaneciendo en silencio y sin moverse en posición fetal todo el tiempo.
    
    Una vez vestido salió el viejo del cuarto sin dignarse a decir ni una sola palabra, cerrando la puerta tras él, dejando a Rosa en compañía de la madama y del negraco.
    
    Quitándose el negraco la chaqueta del uniforme y luego el pantalón, se fue quedando en pelotas sin prisas, pero sin dejar de mirar a la aterrada mujer.
    
    Ésta observaba horrorizada no solo el enorme pepinazo que, al bajarse el pantalón, descubría el negro que tenía entre ...
    ... las piernas y como lo masajeaba con abundante crema, sino también la cámara que tenía la vieja en las manos.
    
    Horrorizada recordó entonces la película porno que Raulito, el hijo de don Braulio, observaba empalmado en la televisión cuando ella fue obligada a ejercer de niñera. Pensaba entonces que eran actores tanto el negro como la rubia a la que se tiraba, pero ahora se dio cuenta de que no lo eran. El negro del pollón monstruoso era Akem y la rubia una víctima como ella a la que grababan mientras la violaba. ¡Y la rubia no chillaba por placer sino por dolor al follársela con semejante pepinazo!
    
    A pesar del castigo que la habían infringido, todavía tuvo fuerzas para, en un último intento, levantarse rápido del suelo y, corriendo hacia la puerta, intentó abrirla para escapar, pero la puerta estaba cerrada.
    
    Hizo varios intentos desesperados, empujando y tirando del picaporte con fuerza, pero era inútil, mientras el negro se desnudaba sin prisa y la vieja la grababa nuevamente con la cámara.
    
    Se lanzó Rosa ahora hacia el armario, buscando algo con lo que defenderse, pero Akem la cogió por detrás, por las tetas, levantándola del suelo y llevándosela en volandas hacia el camastro.
    
    Todavía se agitaba Rosa, intentando escapar, cuando la colocaron sobre la cama, pero un par de fuertes bofetadas del negro en las tetas quebraron su resistencia, dejándola dolorida y maltrecha.
    
    La pegaban en las tetas y no en el rostro para que, si no la veían sin ropa, nadie pudiera ver ...