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Una terapia diferente para Layla
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: El Cuentacuentos, Fuente: TodoRelatos
... terminar bien verdad? Se preguntaba a sí misma mientras el placer de tocarse no le permitía responderse. ¿Me va a llenar el sillón de semen y después qué? ¡Dios mío! Tantas veces me advirtieron mis mentores sobre esto, y hoy estoy dejando que suceda. Layla ya se había hecho a la idea de tener que limpiar leche de su consultorio, despedir a aquel hombre, no volverlo a recibir, y guardarse el recuerdo para sus momentos de soledad… pero Joaquín lo echó a perder. Se detuvo, hizo un silencio, soltó su cosa, abrió los ojos, miró a Layla fijamente, y sin darle tiempo para procesar la vergüenza le dijo: Esto está mal, está muy mal… tienes que castigarme. Nublada por la excitación Layla se levantó de su silla y caminó hasta el sillón. Joaquín se incorporó y se sentó, así, con los pantalones a media pierna y su pene tan duro como 5 minutos atrás. Layla lo miró un segundo y con voz autoritaria le dijo: Quítate toda la ropa. Y él obedeció. El hombre era mucho más atractivo que su marido, incluso antes de que él ganara los kilos que el matrimonio le habían dado. Y lo mejor de todo es que lo tenía ahí, desnudo y esperando ser castigado, bajo secreto de médico-paciente. Quítame la ropa a mi, le dijo Layla en voz muy baja. ¿Es real? Pensó mientras el hombre la abordaba. Comenzó a quitarle la ropa mirando al piso, con la misma actitud de niño regañado. Sus tetas rebotaron en el aire cuando el bra se soltó, y él ni siquiera las miró. Sus bragas cayeron al piso, y el ...
... seguro que solo estaría viendo su raja de reojo; y cuando terminó, él simplemente se quedó mirando al piso esperando instrucciones. Layla se sintió empoderada. Mírame, le dijo con la misma voz autoritaria. Y él obedeció. Layla comenzó a sentir calor por todo su cuerpo, como si los ojos de su paciente arrojaran fuego y la quemaran. Quería saltar encima de él, o que él hiciera un movimiento ya, pero era un hecho que el tipo estaba solo dispuesto a hacer lo que ella le ordenara. Ponte de rodillas y dame placer, le dijo. Lo vio acercarse a ella, mirando fijamente sus tetas, y luego ir cayendo hasta quedar de rodillas. Alzó sus manos y las puso sobre cada una de las nalgas, Esas son otras manos - pensó Layla mientras sentía el sudor de las palmas de su paciente en sobre sus nalgas – esas son las primeras manos distintas a las de mi marido que me tocan en muchos años. Miró hacia abajo, y notó que Joaquín tenía los ojos cerrados y el ceño fruncido, pero aun así, fue acercando poco a poco su rostro hasta la entrepierna de si Psicóloga, y cuando la tocó, simplemente sacó la lengua. Una sensación de calor y humedad recorrió la zona de Layla. Casi desde su culo, hasta donde la vulva encumbraba su entrepierna. Luego fue otra igual, y luego una tras otra durante lo que le pareció una eternidad. Layla estaba extasiada y confundida al mismo tiempo. Aquel hombre se comportaba como un perrito que lamía a su dueño en busca de perdón, pero al mismo tiempo, su lengua ...