1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... su vecino acostado lleno de vendas y yesos... casi inmóvil.
    
    -¡Hola, vecino! -Le impactó su buen ánimo- ¡Te desapareciste!
    
    El muchacho sonrió, nervioso. La verdad es que ese fin de semana fue su tía la que se encargó del cuerpo lleno de nervios que era Natalia y él, bueno, él prefirió quedarse en un segundo plano. Se sentía bastante culpable, no debió ser el profesor amistoso que fue porque, estaba seguro, eso había motivado a que ese hombre lo desobedeciera.
    
    -¿Cómo está? -Se sintió ridículo haciendo esa pregunta. Más aún con su sonrisa forzada y nerviosa dibujada en su rostro.
    
    -Bueno, me siento mejor, estoy bien cuidado -Miró de reojo a su mujer, quien le devolvió una sonrisa. Se le veía mucho mejor- Te llamé porque quería decirte que la culpa no fue tuya, se lo dije a tu tía, pero estaba muy enojada. Creí que podía, pero no fue así...
    
    -Yo todavía tengo el esguince que me hice la semana pasada, vecino, por eso le dije que fuera con cuidado.
    
    -Lo sé, muchacho, lo sé, te pido disculpas por no haberte hecho caso... pero volveré, volveremos, mejor dicho y esta vez lo haremos bien. Te haré caso en todo, profesor.
    
    -¿En serio? -Frunció el ceño, creyendo que ese hombre le estaba haciendo una especie de broma.
    
    -¿De qué estás hablando? -Preguntó Natalia, consternada.
    
    -Ardillita, preciosa, es el mejor regalo que me has hecho, esta es una advertencia de que será un largo aprendizaje, es todo.
    
    Natalia, sin poder creerlo, se puso de pie. Martín nunca la había ...
    ... visto enojada, pero pasó a su lado echa una furia en dirección al primer piso.
    
    -Ya se le pasará.
    
    -Lo bueno es que estará bien cuidado -Le respondió el muchacho, recordando como esos paramédicos se referían a su vecina sin dejar de mirarle esas gordas tetas.
    
    -La tendré que compartir con el viejo de al lado...
    
    -¿Cómo? -Martín carraspeó.
    
    -Perdón, con el vecino Clemente -El vecino suspiró.
    
    -Me refiero a que debería cuidarlo a usted, suspender lo otro.
    
    -No quiero que deje de hacer sus cosas. Mientras tengo licencia, me pondré al día con algunas películas y series, además, soy médico, sé de qué va esto. Quizás pueda hacer revisiones de manera telemática.
    
    -Ya... pero aun así.
    
    Se la pasó el resto del tiempo pidiéndole que no se sintiera culpable y, para subirle el ánimo, le pidió a Martín que le contara alguno de sus accidentes. Ambos se entretuvieron bastante mientras el muchacho le contaba sus aventuras arriba de la bicicleta... no sé si obtuvo el efecto que quería, notó que el hombre quedó más emocionado aún por volver a las pistas.
    
    “Este caballero... ¿se cree Evel Knievel?”se preguntó Martín, cada vez más incómodo.
    
    Pasadas las tres de la tarde el muchacho bajó del segundo piso y no vio a la vecina por ninguna parte, por lo que fue una invitación a irse de la casa. Pero, al echar un vistazo hacia la cocina, se la encontró ahí ordenando las medicinas que su marido tendría que tomar durante mucho tiempo. Ella alzó su mirada y le sonrió. Con su pelo ...
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